Boudou en su laberinto
Finalmente, la citación a indagatoria del juez Ariel Lijo a Amado Boudou por la causa Ciccone se concretará mañana, con lo cual se da fin al estado de incertidumbre en el que había caído la opinión pública a partir de las idas y vueltas del vicepresidente sobre el tema.
Finalmente, la citación a indagatoria del juez Ariel Lijo a Amado Boudou por la causa Ciccone se concretará mañana, con lo cual se da fin al estado de incertidumbre en el que había caído la opinión pública a partir de las idas y vueltas del vicepresidente sobre el tema, al punto de que no se sabía si quería declarar o no, y si en caso de hacerlo pretendía que fuera antes del Mundial de Brasil, después del Mundial de Rusia de 2018 o durante los próximos Juegos de Invierno de Corea del Sur.
Pero Boudou le agregó un condimento decididamente mediático a su comparecencia: su pretensión de que fuera televisada en vivo y en directo. Incluso ofreció como sede del evento las amplias instalaciones del Senado, para que pueda instalarse cómodamente el periodismo y eventualmente el público.
“Resulta evidente que quiere sacarle la localía a Lijo en función de la falta de capacidad de su despacho. A nosotros esta situación nos conviene, porque los lunes a la mañana normalmente vienen muertos y porque en el Senado podríamos poner publicidad estática y meter algunas promotoras. Además, si el juez nos permite un par de cortes en la indagatoria podríamos mandar tandas”, afirmó un productor televisivo entusiasmado con la propuesta del vice.
De todos modos, tratar de explicar los vericuetos por los que transitó la convocatoria de Lijo a Boudou implica dividir la cuestión en varios episodios que se sucedieron vertiginosamente en los últimos días. A saber:
Acto I. Apenas notificado, el vicepresidente asegura que va a ir para demostrar su inocencia y garantiza que no apelará el pedido del juez. Incluso para demostrar que no tiene nada que ocultar ni temer, afirma en privado que se presentará vestido con una camisa desprendida hasta el ombligo (a pesar de las temperaturas polares que podrían darse para el 15 de julio). Sus asesores le dicen que no hace falta semejante demostración, que lo van a criticar en el programa La jaula de la moda y que seguramente se pescará una neumonía.
Acto II. La defensa del funcionario advierte que la citación está prevista para dos días después de la final del Mundial de Brasil, lo cual es sumamente peligroso para su cliente, ya que sin fútbol a la vista los medios asistirán masivamente al juzgado para concretar su anunciado linchamiento mediático.
“Desde sus orígenes, un buen linchamiento tiene que ser multitudinario, si no es patoteada. En el caso de un linchamiento mediático son necesarios, como su nombre lo indica, muchos periodistas, y ahí van a estar todos esperándolo para fajarlo con los micrófonos, cámaras, antenas satelitales, etcétera”, explicó un asesor de la defensa.
Acto III. Se solicita un adelantamiento de la citación para la semana previa al Mundial, para evitar que el tema se mantenga en el tiempo y se expanda aún más en los medios (la defensa teme que por efecto “rebote Boudou” termine, por ejemplo, en un capítulo de Los Simpson). En este punto, el vicepresidente no se explica el “profuso tratamiento mediático” de la causa. “Qué puede tener de interés informativo para los argentinos que el vicepresidente de la Nación sea acusado de intentar adquirir una empresa gráfica de canuto para imprimir billetes”, se preguntan en su entorno.
Acto IV. La defensa pide la nulidad de la declaración indagatoria, porque acaba de descubrir que la acusación está basada en afirmaciones falsas. Si hubieran empezado por esta presentación, nos habríamos ahorrado los actos I, II y III. La gente comienza a no entender.
Acto V. Se suspende su viaje del fin de semana a la Bienal de Venecia. Las noticias que llegan de “La Serenissima” son inquietantes. El alcalde Giorgio Orsoni acaba de ser detenido por cargos de corrupción, a pesar de que sus abogados dicen que las acusaciones no son creíbles. Los venecianos se volvieron locos, es mejor quedarse en Buenos Aires, por las dudas.
Acto VI. Boudou se empecina en declarar ante el juez Lijo hoy, mañana o cuando lo llame, a pesar de la presentación de sus defensores. ¿Denunciará por censura a sus abogados? La estrategia parece ser la de confundir a Lijo al punto de que se bloquee y no sepa qué diablos hacer con Boudou y sus abogados.
Finalmente y ante su insistencia, el juez lo citó para mañana. Si el vice quería captar la atención del país, parece que lo logró.

