Berlín, 25 años después
El siglo XX terminó en 1989, con la caída del Muro de Berlín. Un cuarto de siglo más tarde, los viejos barrios comunistas se han “palermizado” y la ciudad se muestra sexy y cosmopolita, pero todavía metabolizando su pasado.
Las pompas de la celebración se anuncian desde hace más de un año. El 3 de octubre se largó la ronda con la evocación de la unidad alemana y hasta fin de año se prevé un calendario de fiestas a todo trapo, con el clímax previsto para el Día D, en el que una instalación de luz encenderá la ciudad a lo largo de 15 kilómetros de la antigua línea de separación.El 9 de noviembre de 1989 forzó extraordinarias consecuencias políticas que condicionan incluso el presente. Entre otras resonancias, marcó el fin del mundo bipolar, cambió el mapa de las relaciones internacionales y un nuevo orden encumbró a Alemania como el motor de la Unión Europea. A nivel doméstico, la caída del Muro de Berlín supuso el reencuentro de miles de familias separadas por las paredes de hormigón armado, alambre de púa y hombres de gris dispuestos a disuadir a los tiros a quien se atreviera a saltarlas.Por eso, la tele le da manija y redobla las imágenes de archivo de aquel hito del siglo XX. Familias que se vuelven a abrazar después de 28 años o desconocidos de uno u otro lado que se achuchan invadidos por la emoción de vivir la historia en vivo y en directo. Montajes a lo Hollywood con ruido de fondo de "Another Brick in the Wall", de Pink Floyd. Uno de los fotogramas que se repiten de aquellos días muestra a los Trabis, famosos coches de plástico de la RDA, que hacen fila para sortear las puertas del mundo libre que se perfila en el oeste.

