Atrapando a Justin Bieber
El objetivo es encarcelarlo en el pabellón de cantantes pop peligrosos del penal de Sierra Chica, debido a que supuestamente ordenó a sus patovicas golpear a un fotógrafo durante una gira por Argentina.
Lejos de amilanarse por la patética ineficacia del pedido de captura internacional contra varios exfuncionarios iraníes (algunos de ellos con turbante y todo), sospechados de haber tenido participación en el atentado a la Amia, la Justicia argentina fue por más y libró una orden de captura contra Justin Bieber. El objetivo es encarcelarlo en el pabellón de cantantes pop peligrosos del penal de Sierra Chica, debido a que supuestamente ordenó a sus patovicas golpear a un fotógrafo durante una gira por Argentina. "La intención es demostrarle al mundo que el resultado nulo que hasta el momento tenemos con los escurridizos iraníes no nos ha desalentado para pedir capturas internacionales. Es un mensaje al planeta Tierra, y también a planetas vecinos, de que el largo brazo de la Justicia argentina alcanzará a los fugitivos dondequiera que estén. Porque si hay algo que no existe para los jueces argentinos es la palabra impunidad", explicó trepado a un banquillo y en tono de arenga un allegado al juez Alberto Baños, el magistrado que ordenó la detención de Bieber y de dos de sus guardaespaldas.Si bien se especula que va a ser muy difícil trasladar a Bieber desde alguna de sus mansiones hasta Sierra Chica, la difusión del pedido determinó un planteo de los internos y autoridades del penal, quienes no verían con buenos ojos el traslado del cantante canadiense al instituto debido a su proverbial mal comportamiento. "Sabemos que le arrojó huevos al vecino de la mansión de al lado en Calabasas, California (arruinándole el yeso veneciano del frente), y que escupió a otro durante una discusión. Los reclusos y autoridades del Penal N° 2 de Sierra Chica rechazamos el supuesto traslado de individuos revoltosos, ruidosos y problemáticos, como el masculino Bieber, Justin porque no contribuiría a mejorar la imagen del penal", consignaron en un lacónico comunicado.Por lo pronto, y si bien tardan en materializarse, los pedidos de captura internacional que emite la Justicia argentina logran un objetivo que para muchos no es desdeñable: ni Bieber, ni los siniestros iraníes que figuran como prófugos pueden pisar el país. "Algo es algo", opinan los más conformistas.De todos modos, la intención de llevar el caso Bieber a Interpol para que lo incluyan en el "código rojo" parecería un exceso. Fuentes judiciales estimaron que, por un lado, en Estados Unidos están tan cansados de los excesos del ídolo y de que esté molestando a ciudadanos norteamericanos que en cualquier momento lo agarran y "lo mandan a Buenos Aires envuelto para regalo". Y, por el otro, si le aplican el "código rojo", seguro que al otro día Cancillería firma un Memorándum de Entendimiento con el representante para que zafe como hicieron con los iraníes.Pero, por otra parte, desde el Ministerio de Justicia temen que esta tendencia de los jueces argentinos de librar órdenes globales de captura genere represalias en el mismo sentido desde el exterior. "Hay que tener en cuenta que Maradona siempre está pegando o insultando a alguien en alguna parte del mundo, que a Nazarena Vélez la echaron de un hotel en Dominicana y que Vicky Xipolitakis provocó un escándalo en Miami en su última incursión. Hay que medirse un poco con las órdenes de captura para evitar que nos paguen con la misma moneda", estimó un funcionario ministerial.De todas maneras, una información procedente de Uruguay insufló una necesaria cuota de optimismo respecto de la efectividad de los pedidos de capturas internacionales de la Justicia argentina: varios barras de Boca que viajaron a Montevideo para el choque con Wanderers por la Copa Libertadores fueron detenidos en la frontera por la Policía uruguaya por tener órdenes de captura internacional de la Justicia argentina.Como el ómnibus con hinchas xeneizes no venía de Varsovia sino de Buenos Aires, en consecuencia es lógico preguntarse por qué no los detuvieron en territorio nacional. Sucede que muchas veces la única forma en que determinados ciudadanos argentinos sean detenidos es por intermedio de estas complicadas operaciones de triangulación judicial. Ocurrió con los temibles barras de Boca y hasta con el archisospechado Alejandro Vandenbroele, detenido en Mendoza por pedido a Interpol de un juzgado uruguayo especializado en crimen organizado. A veces ser ciudadano argentino implica profundos esfuerzos para entender lo inentendible.

