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Argentina, potencia colonial

El 2012 comenzó con una sorpresa mayúscula para los argentinos. La confirmación, nada menos que de parte del primer ministro británico, David Cameron, de una faceta hasta ahora inimaginable de la política exterior del país: la Argentina es un país colonialista. Luis Heredia.

29 de enero de 2012 a las 12:02 a. m.
Argentina, potencia colonial

El 2012 comenzó con una sorpresa mayúscula para los argentinos. La confirmación, nada menos que de parte del primer ministro británico, David Cameron, de una faceta hasta ahora inimaginable de la política exterior del país: la Argentina es un país colonialista. "Es un golpe muy duro para la identidad nacional forjada desde 1810. Es como si una persona se enterara de que fue hijo adoptivo a los 85 años", ejemplifica el experto en asuntos internacionales y pasos fronterizos, José Barrera Baja. En rigor de verdad, muchos argentinos recibieron con escepticismo la afirmación de Cameron, al punto de considerarla un dislate, pero otros la tomaron muy en serio al tener en cuenta que una de las mayores especialidades británicas (más allá de los escones) fue la de colonizar a cañonazo limpio territorios ajenos durante buena parte de su historia."El tipo sabe de lo que habla", aseguran los crédulos, quienes consideran que deberíamos reflexionar si realmente no tenemos o no hemos tenido alguna vez políticas colonialistas. "El fervor con que el Himno Nacional es silbado cuando juega la selección en diferentes países latinoamericanos podría obedecer a que en algún momento de la historia los invadimos para colonizarlos o al menos intentamos hacerlo", especulan. En cuanto a las razones por las que generaciones de argentinos jamás se enteraron de este supuesto comportamiento agresivo en la región, todo podría obedecer a que fue cuidadosamente escondido en el atiborrado placard de nuestra historia oficial. "Siempre supimos que contribuimos a liberar a Chile y Perú, pero tal vez en algún momento invadimos y colonizamos algún país, por ejemplo, aprovechando los movimientos de tropas durante la Guerra del Paraguay", afirma el revisionista Juan Carlos De La Duda.Además, una fuente del Foreign Office aseguró que el primer ministro Cameron basó sus afirmaciones, no sólo en la política argentina hacia Malvinas sino también en la existencia de comarcas coloniales internas en el país."Vamos a denunciar ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas que dentro de su territorio el gobierno argentino mantiene enclaves como Colonia Lola, Colonia Caroya, Colonia Tirolesa, Colonia Almada y otros", aseguró, con algunos problemas de dicción el conocido Mr. Bean, actual vocero de Cameron.El gobierno inglés también basa su acusación en la invasión de las denominadas "hormigas argentinas" ( linepithema humile ), sobre territorios de buena parte del primer mundo, incluidas vastas comarcas británicas. "El gobierno argentino se queja por la presencia de unos tres mil kelpers en las islas, pero no se fija en los cientos de millones de hormigas que esparció por el mundo como parte de su política colonial", agregó Bean. Los ingleses sostienen que incluso existe una colonia de hormigas argentinas en los jardines del Palacio de Buckingham. "Los entomólogos afirman que son muy territoriales y nacionalistas, tienen una bandera celeste y blanca en el ingreso del hormiguero y semanas atrás le dejaron un potus a la miseria a la reina", afirmó el jardinero real, J. Flowers.Pero Cameron no se quedó solamente en la denuncia de colonialismo, sino que también convocó al Consejo de Seguridad inglés y está decidido a reforzar la presencia militar en Malvinas, en función de la intimidación argentina hacía los kelpers.Según informes de los servicios secretos británicos, Argentina habría instalado una gomera gigante en la costa patagónica apuntando hacia el archipiélago. El dispositivo armamentístico, según los expertos, tendría capacidad para lanzar a través del mar un meteorito chaqueño tierra-tierra de hasta cinco toneladas, capaz de alcanzar Puerto Argentino con gran poder destructivo. Sin embargo, fuentes del ministerio de Defensa aseguraron que el emplazamiento tendría un objetivo netamente defensivo.La confrontación diplomática con el Reino Unido está lejos de aplacarse, sobre todo con un polemista formidable como Cameron del otro lado. "No nos gustó que nos califique de colonialistas, pero si nos llega a tratar de pechos fríos ahí la cosa se va a poner fea", aseguró una fuente de Cancillería. Esperemos que Cameron no cruce este límite.