Antenas vs. gas
Mientras el Gobierno nacional descubre y celebra la irrupción masiva de la televisión satelital en las villas miseria del país, miles de integrantes de las clases medias urbanas de Córdoba se lamentan por la desaparición del gas natural.
En materia de confort, es difícil conformar a todos en una sociedad que quiere disfrutar de los avances en calidad de vida que ofrece la modernidad: mientras el Gobierno nacional descubre y celebra la irrupción masiva de la televisión satelital en las villas miseria del país, miles de integrantes de las clases medias urbanas de Córdoba se lamentan y quejan por la desaparición del gas natural como fuente de energía no renovable de los edificios que habitan. Sin embargo, para algunos sociólogos enrolados en la Teoría del Abastecimiento (también llamada de la "Heladera Medio Llena"), esta situación de contradicción abundancia-carencia debe considerarse como una tendencia hacia la equidad social en el país. "La sociedad argentina es cada vez más igualitaria y este es un ejemplo claro: miles de cordobeses de clase media que habitan departamentos y miles de habitantes de barrios carecientes igualados (y hermanados) en la falta de gas natural y en la abundancia de canales de TV", explica el sociólogo citadino Julián de la Urbe."Es un claro ejemplo de esa equidad que durante las olas polares miembros de ambas clases sociales, sin distinción de sexo ni de edad, disfruten de los mismos canales sentados frente al televisor al borde del congelamiento", insiste el experto.Ahora bien, en la discusión sobre si se trata de avances en la calidad de vida de los habitantes de los asentamientos de emergencia o de un descenso en los estándares de la clase media, las opiniones están divididas. La propia Presidenta impulsó la polémica al asegurar que las antenas de TV satelital que asoman de los techos de las villas constituyen una muestra evidente de mejora en las condiciones de capacidad adquisitiva en estos sectores. "En realidad, hay otros elementos visibles que indican esta mejoría, por ejemplo las piedras que se colocan en los techos de chapa para evitar que se vuelen con los vientos. Antes eran muchas y pequeñas; hoy, gracias al aumento de la capacidad adquisitiva de estos sectores, hay una tendencia al dolmenismo y se colocan rocas mucho más grandes y pesadas", explica la especialista brasileña en asentamientos en morros Melinda Favela."Los gobiernos deben atender este tema que no es menor, ya que si bien desaparece el problema de la voladura de los techos se enciende el peligro de que estos no resistan y se vengan abajo, por el peso de esta inclinación al megalitismo", agrega.Sin embargo, lejos de estas elucubraciones de prestigiosos sociólogos sobre condiciones de igualitarismo, miles de habitantes de edificios de Córdoba, sin servicio de gas debido al "efecto Rosario", lo único que quieren es volver a apretar las teclas de sus calefones y cocinas y que los prodigiosos aparatos calóricos se enciendan.Pero el problema es que Ecogas está durísimo para las reconexiones, a tal punto que muchos especialistas consideran que algunos consorcios de los 85 edificios sin servicio deberían iniciar perforaciones en los terrenos que ocupan (en un patio interno por ejemplo) para procurar alcanzar algún yacimiento de gas (convencional o no) en las profundidades. "Va a ser más fácil volver a contar con el fluido de esta forma que esperar la reconexión de Ecogas", asegura el experto en la materia Robert James Efluvio Jr. (ingeniero en vahos naturales de la Universidad de Michigan), contratado por los consorcistas de la Torre Babel IV para que los asesore en el tema."Para colmo, los de los edificios vecinos tienen gas y nos gastan (sic)", afirmó un habitante de la torre Nabucodonosor II, que no tiene fluido desde hace más de un mes. Según este sufrido consorcista, los de la torre con servicio derrochan ostentosamente lo que a ellos les falta: inflan globos gigantes con gas, o encienden todos los calefactores y se pasean semidesnudos por sus departamentos durante las olas polares. "Mientras nosotros atravesamos los ambientes tiritando y tapados con frazadas, ellos se muestran sofocados y transpirados por tanto calor. Es obsceno lo que hacen", afirma el testigo. "Además, sentimos que la gente nos señala con los dedos cuando vamos al supermercado o a la peluquería. Y en muchos lugares ya nos están discriminando por no tener gas", finaliza.Paradojas de la modernidad, a partir de las exigencias de Ecogas muchos vecinos de Córdoba ya están experimentando lo que ocurrirá en el futuro con la humanidad, cuando los yacimientos de gas se agoten. Tal vez su dura experiencia sirva para generaciones futuras cuando llegue el momento.

