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Alguien patea tu puerta

Llegan los festejos de fin de año con un importante repunte en la actividad de las bandas de “rompepuertas”. Luis Heredia.

31 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Alguien patea tu puerta

Llegan los festejos de fin de año con un importante repunte en la actividad de las bandas de "rompepuertas", que ya se habían manifestado particularmente activas durante la última Nochebuena (rebautizada desde entonces como la "Noche de las puertas rotas"). Esta impetuosa variante de la inseguridad cotidiana ha llevado a muchos vecinos de la ciudad a tomar la drástica decisión de recibir 2012 fuertemente atrincherados en sus hogares. La determinación, que haría fracasar muchas de las multitudinarias y ruidosas reuniones familiares o de amigos para esta celebración (salvo que se apele a la videoconferencia), se debe a la manifiesta imposibilidad de la Policía de la Provincia para neutralizar esta modalidad delictiva que jamás había enfrentado y que le era absolutamente desconocida. "Estamos completamente superados por la altísima complejidad y la sofisticación de este tipo de bandas. En principio estarían rompiendo las puertas a patadas o a cabezazos, pero no descartamos ninguna línea de investigación, como la utilización del poder de la mente para violentarlas", afirmó un veterano sabueso de la fuerza.No obstante, y para generar una necesaria sensación de seguridad en la población, la Policía ingresó en alerta rojo, lo que significa que se encuentra en su máximo estado de vigilancia. "Con el alerta naranja no alcanzaba, pero ahora con el alerta rojo me siento realmente seguro", exclamó satisfecho Cándido Crédulo, un vecino que ya cambió seis veces la puerta de ingreso de su residencia de calle Narco Manco al 1700.De todos modos, y más allá del alerta rojo policial, los expertos en seguridad recomendaron adoptar una serie de medidas para contrarrestar este método delictivo, fundamentalmente a partir de la colocación de objetos de gran peso y tamaño detrás de las puertas de ingreso. Se podría optar por ejemplo entre los siguientes artefactos: Muebles de grandes dimensiones. Preferentemente de algarrobo, que son más pesados (camas de dos plazas, cómodas, armarios, bibliotecas). Rocas de gran tamaño. Lo ideal es colocar un menhir, pero si no se dispone de este monumento megalítico, se pueden traer piedras desde las sierras. Una forma fácil y práctica de conseguirlas es recoger las que se desmoronan habitualmente sobre el Camino del Cuadrado. Un familiar corpulento y en lo posible excedido en peso, que no debe abandonar su posición contra la puerta ni siquiera para el brindis. Otros métodos de probada efectividad pueden ser pintar o colocar puertas falsas directamente sobre la fachada de la casa. El objetivo de esta táctica es el de desorientar a los "rompepuertas", que terminarán pateando puertas truchas que resultarán imposibles de vulnerar, ya que tendrán la pared por detrás. Desalentados y cansados, los ladrones partirán en busca de otro objetivo o quizá abandonen para siempre la senda del delito. En cuanto a la inexistencia de puertas invulnerables a la acción de los "rompepuertas", algunos expertos en seguridad consideran que esta afirmación es inexacta y sostienen que la colocación de una puerta de caja fuerte en el ingreso de una residencia garantiza una seguridad absoluta.Se trata de puertas diseñadas para soportar la acción del fuego, taladros y explosiones, y por supuesto los embates de los "rompepuertas", pero tienen el inconveniente de que llevan su tiempo para abrirse porque no utilizan llaves sino sistemas de claves o combinaciones. "Esta particularidad puede resultar sumamente engorrosa (incluso desastrosa) en el caso de que el dueño de casa llegue al hogar con alguna urgencia orgánica", señalan los especialistas. Como es sabido, en estas circunstancias, los segundos valen oro.También puede implicar un severo trastorno para aquellos que arriben a su residencia con los severos síntomas de intoxicación alcohólica propios de estas fechas, ya que un avanzado estado etílico dificultaría al extremo acertar con la combinación. Y por supuesto, quienes estarían más en aprietos serían los temibles olvidadizos, ya que no poder recordar la clave numérica implicaría no poder volver a ingresar nunca más al hogar. En esos casos más que un cerrajero, conviene tener a mano el teléfono de algún conocido con experiencia en el robo de bancos o cajas de seguridad, o en su defecto convocar a alguna banda de "rompepuertas" para ver si pueden hacer algo.A veces, la lucha contra el delito tiene sus paradojas.