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Adolescencia en la Web

El proceso tiene su impacto. De modo que el punto clave es cómo hace un adulto para intervenir, controlar y contener los potenciales efectos nocivos. Rogelio Demarchi.

06 de mayo de 2012 a las 12:02 a. m.
Rogelio Demarchi (Especial)
Adolescencia en la Web

Traslademos lo que cualquiera de nosotros puede experimentar en sus respectivas familias al plano nacional: tres de cada cuatro adolescentes argentinos, de entre 13 y 17 años, con acceso a Internet, tiene un perfil en Facebook u otra red social, o ha abierto un blog , y se conecta todos los días para revisar su página, analizar las visitas recibidas y actualizar su contenido. Y de paso, recorre los perfiles de algunos amigos para ver qué están haciendo y cómo anda "la competencia". Ese trabajo (en el sentido más literal y clásico del término) es su mayor preocupación porque, según advierte Roxana Morduchowicz en Los adolescentes y las redes sociales. La construcción de la identidad juvenil en Internet (Fondo de Cultura Económica, 2012), "en cada texto, imagen o video que suben a su blog o a su página web en la red social, se preguntan quiénes son y ensayan perfiles diferentes a los que asumen en la vida real".Lo más interesante de este proceso es que definen cada una de sus intervenciones en la red en función de un concepto muy específico de los medios de comunicación: la respuesta de la audiencia. "De manera implícita, con su blog y su perfil, el adolescente les está pidiendo a sus pares que lo evalúen, lo juzguen y, en lo posible, lo aprueben". Por lo tanto, en esa urgencia por gustar nada es más impor­tante que detectar qué es lo que gusta e identificarse con ello. Marcelo (14 años) dice: "Yo reviso mi perfil todos los días. Si en tres días no recibo comentarios de nadie, al cuarto lo cambio, pongo otras cosas, y trato de hacerlo interesante". Sonia (15) cuenta: "Me gusta la idea de escribir y ser autora de mi blog (…) Y que me lea mucha gente (…) Es como tener fans". Martín (14) explica: "Yo pienso mucho lo que subo a Facebook. En general pongo lo que me parece gracioso y quiero contarles a los demás. Y así, si a los demás les parece gracioso, me mandan comentarios". Patricia (15) agrega: "Yo pienso en lo que me gusta hacer, en lo que hago, en lo que quiero que los demás sepan de mi vida (…) Y entonces, recién ahí, después de pensar un rato largo, escribo y lo subo a Facebook". Juan (15) comenta: "Cuando subo cosas mías a Facebook, me imagino que muchos chicos me ven y leen lo que escribo. Es como para un artista famoso tener mucho público". Morduchowicz reflexiona: "Los comentarios de sus audiencias son tan importantes para los adolescentes autores de una página web que, con frecuencia, son las propias audiencias quienes generan los cambios en el contenido del blog o del perfil. No pocos chicos admiten que la opinión de un lector les ha hecho modificar algo que subieron a su página web personal".El proceso, como puede verse en los testimonios, tiene su impacto. De modo que el punto clave es cómo hace un adulto para intervenir, controlar y contener los potenciales efectos nocivos.