"Acá todo es lejos"
Mónica Tobares fue premiada como Cordobesa del Año 2008 y convirtió en visible una zona olvidada de la provincia.
–¿Qué cosas cambiaron para vos después de ser distinguida como Cordobesa del Año? –Muchas cosas, pero lo más importante fue el nacimiento de Thiago, que nos llenó la casa de alegría. –Nació nueve meses después del premio. ¿Fue resultado de los festejos? –(Risas) Y sí... Fue un regalo de Dios, porque vino sanito, y después de 16 años. Es una luz en la casa… –¿Y en Las Jarillas, qué cosas cambiaron? –Ahora el Gobierno ha puesto el agua, y se han hecho 22 viviendas. Y ahora la gente tiene más ganas, trabaja más…. –¿Las casas forman parte del plan de erradicación de viviendas rancho? –Sí. Hacen falta más de 40 viviendas, supuestamente ahora se van a levantar las que faltan. Yo todavía estoy esperando que hagan la mía. Aparte, se enripió el camino entre San Vicente y Las Jarillas; ahora es más fácil ir y venir. Y hay un poco más de asfalto, entre Los Cerrillos y San Vicente. –Pero todo eso no ha sido por el premio… –No, todo no. Pero parece que después del premio se hubieran enterado de que Las Jarillas existe. No sólo el Gobierno. Al principio hubo donaciones desde muchas instituciones y lugares. Siguen llegando ropa y calzado para la gente… Después ya se olvidaron un poco. –¿También conseguiste un trabajo pago? –Sí. Soy empleada en el Hospital Villa Dolores, ahí trabajo los sábados y domingos. El resto de los días sigo acá en el campo. Estoy pidiendo traslado porque no hay en qué viajar, y los fines de semana la gente de acá me pide que me quede. –¿Qué te ha dicho el ministro de Salud (Oscar González), que es de este lugar? –Me ha dicho que es un orgullo tenerme acá en la zona de él. Yo estoy agradecida, porque me dio la oportunidad de ser digna de un sueldo y trabajar para la Provincia. –¿Recibiste otros premios después? –Sí, varios. Pronto tengo que ir a Rosario, porque me van a dar una medalla. Tengo muchas placas, muchos cuadros que sirven para recuerdo. Pero también me es útil a mí para mi estudio. –¿Y qué estás estudiando? –Enfermería profesional. La hago en el Sindicato de Empleados Públicos en Córdoba. Estudio los módulos y después viajo a rendir a Córdoba. Estoy en segundo año, y me faltaría un año más. –¿Cómo reaccionaron los vecinos de Las Jarillas ante tu notoriedad? –Hubo de todo, una señora parece que se sentía celosa de lo que había logrado yo. Pero la mayoría reaccionó bien y están contentos. –Te criticaron porque las urgencias se hacían con la camioneta de tu marido y el paciente tenía que pagar el combustible… –Sí, pero no había otra. Con la ambulancia o con la camioneta, el combustible hasta Dolores es caro y si no lo pone el paciente, ¿quién lo pone? La comuna de Chancaní había puesto una ambulancia, pero no para el mantenimiento. –¿Y qué pasó con esa ambulancia? –Se le quemaron cosas, la llevaron a Chancaní y no la trajeron más. Ahora que empieza la política voy a pedir un vehículo, uno más nuevo aunque sea chico, porque incluso los caminos están mejor y se puede andar más. Hasta ha llovido. –¿Tuviste urgencias en los últimos meses? –No, ha estado todo tranquilo gracias a Dios, pero ya se viene la época de las víboras, y seguro que a alguno pican… –Eras capitana del equipo de fútbol femenino de Las Jarillas. ¿Seguís jugando? –No. Después del embarazo no. Pero las chicas siguen y seguimos haciendo beneficios. Si llegamos a tener la ambulancia, la podríamos mantener con los eventos de la comisión. Si lo que hace falta fuera más mucho (sic) le pediríamos al Ministerio, pero para la nafta lo podríamos tener nosotros. –¿Qué beneficios hicieron? –El más importante fue Doña Jovita, en febrero. José Luis (Serrano) fue gratis y le armamos un escenario con un acoplado. La gente quedó eternamente agradecida. Fueron de varias leguas: de Chancaní, San Tiburcio, La Aguada, Las Cortaderas, El Cadillo, Balde de la Mora… –¿Seguís promoviendo el control de la natalidad con las mujeres del fútbol? –Sí. No siempre se puede porque no siempre ellas quieren, o no hay con qué, a veces no están las pastillas anticonceptivas. Acá es todo más difícil para las mujeres. –Defendés mucho a las mujeres del campo… –Es que es más difícil acá ser madre. Desde dar a luz hasta criarlos a los chicos. Y si los querés mandar a que se eduquen, te tenés que separar de ellos, pedir que te los tengan, y acá todo es lejos. –Cuando dan a luz, ¿todavía lo hacen en sus casas? –Algunas mujeres sí, pero la mayoría se va antes a Villa Dolores, porque le hacemos un seguimiento en el embarazo. –¿Qué es lo que más te haría falta para la salita? –Un médico… –¿Y algo que se consiga con menos dificultad? –Estamos viendo de hacer varias cosas, otra pieza, y cerrar con una tela de alambre. Y algo urgente es la medicación, que ahora no hay nada. Para el tiempo del calor hacen falta antialérgicos, antiinflamatorios… –¿A dónde se puede llamar para enviar la ayuda? –Ya no tenemos teléfono en Las Jarillas. Me pueden mandar al Hospital Villa Dolores (03544) 426437.

