Temas del día:

Uruguay, contracara del negocio cárnico

El país vecino exporta 75% de lo que produce. Su consumo interno es el más alto del mundo.

13 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Uruguay, contracara del negocio cárnico

En su último Informe de Mercado de Hacienda, los técnicos de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) destacan un dato que hiere el orgullo cárnico nacional. Las exportaciones de carne vacuna en Uruguay representan más del 75 por ciento de lo que produce, mientras que en Argentina apenas supera el 10 por ciento. Hasta allí, nada nuevo bajo el sol, en virtud de las restricciones que rigen en el país para exportar.Lo que realmente impacta es que el alto nivel de exportaciones del país vecino no parece afectar el consumo interno, ya que es uno de los más altos del mundo, incluso por encima del argentino.En otras palabras, Uruguay demostró que es absolutamente factible conciliar buenos niveles de exportación y de consumo interno de carne vacuna. Y lo ha logrado en medio de un proceso de leve aumento del stock bovino. Es, a todas luces, la contracara de lo que ocurre aquí.Algunos indicadores hablan por sí mismos: entre 2007 y 2009, el rodeo argentino perdió 8,7 millones de cabezas. En el mismo período, el stock bovino uruguayo sumó 146 mil animales. Y si bien las cifras globales nos favorecen, la clave está en los números relativos.Argentina tiene 51,9 millones de cabezas, mientras que Uruguay posee 11,7 millones. Eso significa que, en nuestro país, hay 1,3 vacuno por habitante. Por el contrario, en Uruguay hay 3,4 vacas per cápita.En 1950 había 2,6 vacas por cada argentino, que comía casi 100 kilos de carne vacuna al año. Pero en el último medio siglo, mientras la población creció, el rodeo vacuno se mantuvo prácticamente en el mismo nivel, con una marcada tendencia decreciente en los últimos años. Inclusive, Uruguay es comparable con Córdoba por la cantidad de población. La relación en nuestra provincia es de 1,5 bovino por habitante. El juego de las diferencias. A priori, hay dos elementos diferenciales: Uruguay no experimentó con la misma intensidad el "boom" agrícola que vivió la Argentina después de la devaluación, por lo que la producción pecuaria mantuvo e incluso elevó su status quo. Pero además, los uruguayos desarrollaron y mantuvieron un plan ganadero que apuntó a una fuerte inserción en el mercado mundial, lo que también implicó adecuar esa decisión al consumo interno que, culturalmente, tiene raíces similares a las argentinas.Buena parte de ese programa estuvo bajo la responsabilidad del actual presidente uruguayo, José Mujica, cuando se desempeñó como ministro de Ganadería de la gestión de Tabaré Vázquez.Hoy, los resultados están a la vista: en lo que va del año, la faena se ha mantenido estable en comparación con 2009 (aunque preocupa la participación de las hembras) lo que le ha permitido, por un lado, incrementar en casi 10 por ciento el volumen exportado y, por otro, aumentar el consumo interno.Los envíos al exterior representan 75 por ciento de la carne que se produce y la ingesta por habitante, según el Instituto Nacional de Carnes de Uruguay (Inac) es de 58,2 kilos por año, el más alto del mundo después de que Argentina perdiera el liderazgo del ranking que mantuvo durante un siglo.En nuestro país, en cambio, la cadena atraviesa una crisis que lleva varios años y en la que ahora sólo los planteos de cría han mejorado su ecuación, después de soportar la sequía y el reacomodo territorial por el avance agrícola.En lo que va del año, la faena se contrajo, en promedio, 30 por ciento; las exportaciones cayeron 63,6 por ciento en el período abril-julio y el consumo interno retrocedió a 56,6 kilos anuales por habitante, después de haber llegado a casi 70 kilos el año pasado.Por estos días, la industria del sector es la que más sufre el impacto de la menor actividad, con una capacidad ociosa de entre 30 y 40 por ciento. En tanto, se calcula que hay 8.000 trabajadores afectados, entre suspendidos y despedidos.