Temas del día:

Una meta que nunca se termina de cruzar

Desde que tenemos memoria, escuchamos que Argentina tiene todo para ser uno de los principales proveedores de alimentos del mundo. Pero la promesa nunca se concreta. Adrián Simioni.

25 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una meta que nunca se termina de cruzar

Desde que tenemos memoria, escuchamos que Argentina tiene todo para ser uno de los principales proveedores de alimentos del mundo. Pero la promesa nunca se concreta. Pasan los años y los grandes rubros en los que se supone que se cuenta con amplias ventajas –y a los que tantos gobiernos han dicho apostar como ejes de un desarrollo más equilibrado del país– volvieron a exhibir su raquitismo.Las ventas externas de leche en polvo, de carnes bovinas congeladas y refrigeradas, vinos y frutas representaron, todas juntas, apenas el 4,7 por ciento del total en el primer trimestre del año.Excepto las peras y las manzanas, en todos esos rubros gruesos se incrementaron las ventas, pero a la mitad del ritmo de las exportaciones generales. Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) –o sea, cualquier cosa que tenga un mínimo de valor agregado luego de salir de la tierra– componen, en un país como el nuestro, apenas un tercio de las exportaciones.Es muy lindo decir que una política de gobierno promueve el agregado de valor en origen de la producción. Pero después se tapa a estas actividades de impuestos extraordinarios como las retenciones a las exportaciones (de alimentos, no de granos). Se les congelan los precios internos. Se prohíben exportaciones para garantizar –con miopía y por apenas un año, como pasó con la carne– el abastecimiento interno. Y, encima, los presupuestos públicos se gastan en el país urbano de un modo tal que no queda un peso para invertir en una infraestructura que el interior productivo pide a gritos. Y así pasan las décadas y la industria alimentaria sigue, raquítica, sin empresas poderosas que la lideren, subsidiando al resto.