Una Conadep de las estadísticas
Aunque la mentira de la inflación quedó desenmascarada y admitida, hay muchos otros datos que han sido desaparecidos.
La mayoría de los precandidatos a presidentes para 2015 coinciden en que sería bueno que la próxima gestión motorice una comisión similar a la que investigó la desaparición de personas entre 1976 y 1983, pero para esclarecer ahora los hechos de corrupción de los últimos años. La idea –sostienen– es generar un “nunca más” que facilite la investigación de hechos de corrupción tanto hacia atrás como hacia adelante.
Es una buena idea.
Quizá sus asesores económicos deberían plantear también la formación de una Conadep de las estadísticas que ponga a la luz todas las realidades deformadas, ocultadas y tergiversadas de estos años.
Aunque la mentira de la inflación quedó desenmascarada y admitida por el propio Gobierno, hay muchos otros datos que han sido desaparecidos: no se sabe dónde están, ni si siguen con vida.
El mayor de los números de la economía, el cálculo del PBI, está en tela de juicio, sobre todo por su evolución desde 2007 en adelante. Con este valor distorsionado se arruinan y pierden valor cientos de otros cálculos relacionados a la riqueza que genera el país en un año.
La pobreza es otro caso flagrante: sería bueno que la Conadep de las estadísticas (integrada por hombres notables de todas las fuerzas), establezca las líneas de pobreza e indigencia y la forma de actualizarlas. Incluso sería óptimo fijar pautas de reducción que sirvan de camino o guía para el gobierno que empiece en 2015 y los que vengan en 2019, 2023 y adelante.
En materia de transparencia pública, la Conadep de las estadísticas tendría un formidable trabajo: el Estado nacional es poco transparente y mucho más turbio son los entes y empresas satélite como Aerolíneas Argentinas, Enarsa, Aysa y un largo etcétera. Los argentinos deberíamos saber ingresando a un página web cuánto cobran los gerentes y burócratas de esas empresas y cada uno de sus empleados.
El capítulo final de ese trabajo podría resumir la complicada cuenta de coparticipación federal desde el Estado nacional a las provincias y sentar las bases para la ley más urgente y demorada: una nueva ley de impuestos que nos organice como país.

