Tres buenas, pero ...
Los bancos centrales volcarán dólares; la soja seguirá demandada y Brasil sólo comprará autos regionales.Juan Turello.
La incertidumbre global le regaló, sin embargo, tres buenas noticias a la Argentina, aunque también hay claroscuros. La primera fue la decisión de los cinco grandes bancos centrales del mundo –Estados Unidos, Europa, Inglaterra, Suiza y Japón– de otorgarles a las entidades financieras todos los dólares que demanden a una tasa preferencial. La medida alivia la situación de iliquidez de algunos bancos, afectados por la insolvencia de deuda soberana –Grecia está al borde de la reprogramación de pagos, no del default al estilo argentino– y de las empresas. La acción coordinada repercutió a favor en las bolsas el jueves y viernes último. Hay una sensación de alivio… hasta el próximo susto. ¿Será mañana luego que el viernes 19 ministros de Europa no pudieran acordar otro desembolso para Grecia? Los dólares volcados al mercado es el precio que paga Estados Unidos para que no se caiga Europa, aunque suponga una mayor debilidad de su moneda. Esto, a su vez, supone materias primas más caras en dólares en el mediano plazo, lo que beneficia a la soja. El viernes, la posición mayo cerró en Chicago a 507 dólares, aunque el disponible en Rosario retrocedió a 1.300 pesos. La segunda noticia –relacionada con la anterior– provino del congreso Mercosoja 2011, en el que se aseguró que la demanda de la oleaginosa continuará firme por las compras de China (incrementará 10 por ciento su demanda) y, eventualmente, de la India. Argentina espera producir entre 50 y 53 millones de toneladas en la próxima campaña. El mayor riesgo es que caiga la demanda de harina de soja, el principal alimento de pollos y cerdos, que consumen la "nueva" clase media en Asia. Y la tercera fue la decisión de Brasil de subir en 30 puntos porcentuales –de 7 a 37 por ciento– el impuesto a los automóviles, que no alcancen 65 por ciento de integración brasileña o regional (el Mercosur a salvo), en un claro intento de frenar a los vehículos asiáticos. La medida beneficia claramente a la Argentina, que destinó el 81,1 por ciento de sus exportaciones al vecino país (278 mil unidades), según los fabricantes locales (Adefa). Para Córdoba, dos de cada tres dólares que ingresan por las exportaciones fabriles, corresponden a manufacturas industriales (MOI). El problema es que las fábricas y concesionarias brasileñas ya no tienen lugar en sus playas para albergar automóviles ante una caída en la demanda. Según datos del mercado, 398.796 unidades esperan en los playones. El stock alcanza a 37 días de ventas, a diferencia de 2010 (30 días) y de 2009 (24 días). Maximiliano Salve , especialista del Instituto de Economía de la Bolsa de Comercio de Córdoba, advirtió ante La Voz del Interior que el crecimiento de Brasil se reducirá este año a entre 3,5/3,8 por ciento, prácticamente la mitad del logrado en 2010 (7,5 por ciento). Previo a iniciar una visita de exploración de 15 días a ese país, Salve señaló que cada punto de caída en la industria brasileña, supone una baja de entre tres y cuatro puntos en las exportaciones argentinas. Puestos en dólares, son entre 500 y 700 millones de dólares, por lo que Córdoba podría reducir sus ingresos por ventas externas de entre 50 y 70 millones. ¿Y por casa? Aunque las tres buenas noticias puedan tener sus claroscuros, el optimismo económico alcanzó su punto más alto de la última década. El índice general de expectativas que miden la Universidad Católica Argentina y TNS-Gallup llegó a 121 puntos, el valor más alto conocido, mientras también fueron récords los índices que reflejan la opinión sobre la situación actual y la futura, y para la compra de bienes durables. Nunca nos sentimos tan bien en materia económica en la última década. Pero este dato también tiene su contracara: el 66 por ciento de los encuestados dice que apenas llega a fin de mes con sus ingresos, en tanto otro 13 por ciento está endeudándose o gastando sus ahorros para completar los gastos mensuales. Sólo 17 por ciento tiene capacidad de ahorro. Ese llegar con lo justo explica, junto a la suba de precios, que el consumo de carne por habitante –el plato más tradicional– cayó 8,5 por ciento en los primeros siete meses del año, según cifras de la industria frigorífica (Ciccra). La baja alcanza al 22 por ciento en relación al mayor consumo de la última década. Cada argentino consume apenas 54,4 kilos por año. Entonces, a comentar las noticias con un buen pollo al disco.

