Todo el poder a Moreno
Ya no habrá más medias tintas ni resoluciones de responsabilidad difuminada. Roxana Acotto.
Y a no habrá más medias tintas ni resoluciones de responsabilidad difuminada. Las riendas de las principales decisiones económicas quedaron en manos del oscuro funcionario que –hace un par de meses nomás– había anticipado su alejamiento del poder. "Estoy cansado", había dicho a través de su círculo de colaboradores. Pero aún sin tomarse vacaciones, Guillermo Moreno parece haber recuperado fuerzas a tal punto que ya comanda la toma de decisiones en comercio interior y exterior, y más allá de lo formal, en casi todos los ámbitos de la economía argentina.Austero en sus gastos al punto de desentonar con casi todos los funcionarios del Gobierno (incluyendo a Boudou y la mismísima CFK), Guillermo Moreno sería a un ecosistema lo más parecido a un dinosaurio. Poderoso, torpe y sin matices, está convencido de que su función no es negociar: "No entendés: los estados negocian –cuando mucho– con otro Estado... hacia adentro no negocian, ordenan", escuchó más de un empresario-gremialista en los últimos años cuando quiso objetar, matizar o discutir alguna decisión.Además de imponer a los supermercadistas que no deben importar hasta nuevo aviso, pergeña restricciones varias en importaciones de todo tipo y color: desde alimento de mascotas a los iPhone, el mítico teléfono de Apple que en Argentina pierde la batalla contra productos de menor desarrollo tecnológico y marketing.Hiperactivo en un gobierno donde muchos se quedan esperando un guiño presid encial, Moreno va asumiendo cada vez más decisiones por acción u omisión. En ese sentido, el etéreo Hernán Lorenzino, ministro de Economía (¿no lo tenías?), le viene como anillo al dedo. Los nuevos requisitos para importar cualquier tipo de bien que impuso el Gobierno nacional son sólo un escalón más en la empinada lucha por mantener un superávit comercial sin recurrir a una devaluación más pronunciada del peso. Los chárteres de turistas cancelados en los últimos días son apenas daños colaterales de esta guerra sin cuartel que protagoniza Moreno –ahora– en dos frentes: el mercado interno y el externo.Según se escuchó entre miembros encumbrados del propio gobierno, no son pocas las decisiones que los ministros no conocen cuando abren los diarios o escuchan las radios a la mañana. Es el estilo Moreno. Es el capitán. Será el responsable también.

