Tironeos en el Gobierno por el déficit de Aerolíneas
Jefatura de Gabinete plantea mayor esfuerzo para bajar un rojo que financia a los más ricos. Costantini debe lidiar con los gremios.
Buenos Aires. Los últimos dos días fueron complicados para Isela Costantini, la presidenta de Aerolíneas Argentinas. El Gobierno nacional, embarcado en la necesidad de reducir el déficit fiscal para poder frenar la inflación, le pidió un esfuerzo extra para reducir el rojo de la compañía aérea, cuya planta de personal se infló durante el anterior gobierno. Costantini se encontró a principios de año con una empresa que iba a necesitar 15 mil millones de pesos (unos mil millones de dólares) aportados por el Tesoro sólo para cerrar las cuentas. Es un enorme subsidio destinado, básicamente, a los sectores más ricos de la sociedad.Gran parte de esa necesidad se atribuía a salarios, pero también a los costos operativos y deudas, como por ejemplo los aviones adquiridos, repuestos y pago de servicios externos, a lo que se sumaba una deuda acumulada durante el último año que debía ser saldada de inmediato.Las fuentes consultadas dijeron que, frente a este panorama, Costantini habló con los gremios, ajustó los gastos y llegó a la conclusión de que se podía reducir el rojo a la mitad: 500 millones de dólares.Con estos números en su poder se reunió con Mauricio Macri y presentó un plan de negocios para acordar una reducción aun mayor, ante lo cual lo que el Estado debía aportar en carácter de subsidio a Aerolíneas quedó en 422 millones hasta fin de año.Sin embargo, esta semana, desde la Jefatura de Gabinete, llegó la petición de un nuevo recorte, dentro de un plan tendiente a la reducción drástica de subsidios en todas las empresas que los reciben del Estado.La cifra provocó sobresalto dentro de la empresa ya que postulaba la necesidad de bajar el déficit hasta los 260 millones de dólares para todo el año, algo que resulta a primera vista imposible sin afectar drásticamente las operaciones que se están llevando adelante hasta el momento.En la compañía son conscientes de que rediseñar el alcance del ajuste puede traer aparejados conflictos con los gremios, que ya han manifestado su rechazo a una política de ajuste sobre la base de la fuente laboral. Según fuentes consultadas, la política por desarrollar pasa por "una agresiva campaña de venta".

