Resurge la industria del calzado
Nos entusiasma pensar en un resurgimiento de esta industria. Gerardo Juárez.
Luego de observar el vigor que tuvo la última presentación de Exical, la feria del calzado realizada recientemente en Córdoba, nos entusiasma pensar en un resurgimiento de esta industria que, por ser sensible, en su historia presenta un permanente acoso sobre su desarrollo, que le ha provocado vaivenes en su trayectoria.
Posiblemente, la debilidad en su cadena de valor hace que esté sometida, muchas veces, a la dependencia de una provisión monopólica y, en otras, a que esa provisión no responda en tiempo, calidad y cantidad.
Esto lleva a que el fabricante de calzado deba sobrellevar dificultades que obstaculizan un desarrollo, que se compadezca con los esfuerzos que impone en la microeconomía de sus emprendimientos.
Por ello, es valorable la labor que cada uno de los productores realiza en la industrialización, dando vida y permanencia a un sector de tipificaciones importantes para la sociedad, por su mano de obra intensiva y porque el grueso de sus integrantes está dentro del sector Pyme.
Además, el calzado se elabora con materia prima y componentes en gran medida nacionales. Históricamente, la cámara que agrupa a las empresas del sector en Córdoba ha acompañado a los productores, logrando éxito en las exposiciones que realiza dos veces al año junto a la Cámara de Santa Fe. En este sentido, la feria Exical ha pasado a ser hoy las más importante del país, por su organización, el nivel internacional y la cantidad de participantes -expositores y clientes-, que concurren.
Asimismo, la Cámara del Calzado de Córdoba tiene una escuela-fábrica que cuenta con el apoyo del Gobierno provincial y es modelo en su tipo asegurando a sus egresados una salida laboral. Ha logrado, también, con la Universidad Nacional de Córdoba, graduar a jóvenes diseñadores, capacitándolos en las más elegantes técnicas del mundo. Con el apoyo de la Agencia ProCórdoba, organiza rondas de negocios en sus exposiciones, donde participan compradores de toda Latinoamérica, y la visita a la feria más importante de esta industria en Bologna, Italia, donde se define la moda en colores y diseños. Por otra parte, desde el Consejo Federal de Inversiones (CFI) recibe el sostenimiento de cursos de capacitación y la visita a eventos en Düsseldorf, París y Milán, que enriquecen su conocimiento, ubicándolo a la vanguardia de la moda.
Frente a la competencia, muchas veces desleal de productos del exterior, se han dispuesto medidas para resguardarlas. Pero los deseos de los industriales son avanzar para sustituir esas importaciones por un plan de desarrollo industrial para nuestras empresas, que eleve la jerarquía de los productos que elaboran. El objetivo es tener una política de estado por la cual Argentina sea un país sistemáticamente competitivo, que complemente los esfuerzos del productor, ya que las acciones individuales y aisladas no alcanzan y por lo general desembocan en la frustración.
Mi criterio, surgido de una larga experiencia, es que el Gobierno nacional debe instrumentar una planificación sustentada en el tiempo, otorgándole al fabricante de calzado argentino la posibilidad de ser el importador exclusivo y que pueda hacerlo en proporción a su propia producción. De esta forma, puede concentrar su actividad y especializarse en la producción de una parte de lo que le requiere el mercado. Esta intensidad de trabajo, le permitirá abaratar sus costos y componer el resto de su oferta con artículos que provenga del exterior. Así, puede presentar a sus potenciales clientes una gama y diversidad de productos suficientemente amplia. Es preferible expandir a restringir.

