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Restricción externa al crecimiento fabril

La necesidad de divisas que sustenten el proceso de crecimiento local fue una limitación de la economía argentina que provocó subas y bajas de actividad. Guillermo Pizarro.

11 de diciembre de 2011 a las 12:02 a. m.
Guillermo Pizarro*
Restricción externa al crecimiento fabril

Históricamente, la economía argentina estuvo condicionada por factores estructurales que afectaron su desarrollo. Uno de ellos, quizás el más importante, es la restricción externa, que consiste en la necesidad de divisas que sustenten el proceso de crecimiento. En las décadas del 50 y 60 esto se manifestaba a través del mecanismo conocido como " stop and go " mediante el cual, dado un aumento en el nivel de actividad, la industria enfrentaba la necesidad de mayores importaciones de insumos, no producidos localmente, con la consiguiente escasez de divisas que no alcanzaba a ser cubierta por las exportaciones de materias primas agropecuarias. Esta situación de estrangulamiento del sector externo se superaba mediante una brusca devaluación, que provocaba la reducción del salario real vía el incremento de precios, afectaba el consumo interno y, finalmente, el producto, induciendo una recomposición de la balanza comercial por menores cantidades importadas hasta generar las condiciones para un nuevo ciclo de crecimiento.En los años '90 el proceso fue similar, aunque ya no se trataba de crisis en la balanza comercial sino en la balanza de pagos, debido a la mayor necesidad de divisas para hacer frente a los incrementales pagos de servicios de la deuda. Restricciones actuales. En la actualidad, la oferta de divisas proviene del sector agropecuario y un reducido grupo de sectores manufactureros. Según datos del Centro de Estudios para la Producción del Ministerio de Industria, en la última década, únicamente los rubros Alimentos y bebidas y Metales comunes mantienen un superávit importante. Se caracterizan por ser rubros vinculados al procesamiento de recursos naturales, poco demandantes de mano de obra y con escasa innovación tecnológica. Los otros dos rubros relevantes en nuestro comercio exterior industrial (Vehículos automotores, remolques y semirremolques y Sustancias y productos químicos) son fuertemente deficitarios.Por su parte, el total del sector fabril tiene un comportamiento caracterizado por superávit comercial en períodos recesivos y déficit cuando el nivel de actividad se expande. Así, 2002 fue el primer año con saldo positivo desde 1993 (9.659,4 millones de dólares) como resultado de la crisis económica, superávit que fue reduciéndose hasta volver a verificarse resultados negativos en 2007 (685,7 millones de dólares), 2008 (2.145 millones de dólares) y 2010 (3.515,7 millones de dólares). Y, aunque aún no se informan los datos de 2011, nada hace presuponer un comportamiento inverso este año.La notable mejora en los precios internacionales de las materias primas de los últimos años ha permitido sortear este condicionamiento de la estructura industrial. Además, ha presionado a las economías de la región, específicamente en Brasil, apreciando su tipo de cambio. Esto, sumado a una flotación administrada del precio interno de la divisa, permitió mantener la competitividad del peso.Este régimen de tipo de cambio, junto con incentivos a la demanda, protección comercial y un esquema de tarifas subsidiadas, permitió un fuerte crecimiento del valor agregado por la industria en los últimos años. Sin embargo, el deterioro de la balanza comercial en productos manufacturados evidencia la plena vigencia de la restricción externa como limitante de un proceso de crecimiento y desarrollo.Además, muestra que la estrategia de un "dólar alto" con insuficientes políticas industriales activas y coordinadas ha permitido la manifestación de problemáticas que parecían superadas. Estas son: predominio del capital extranjero, dependencia tecnológica, instrumentos de promoción industrial que acentúan la dependencia de divisas en lugar de orientarse a la producción de bienes de capital y un sector industrial subordinado al desempeño de las actividades primarias extractivas.Por esta razón, en este contexto, es necesario implementar medidas de política que orienten las inversiones hacia la producción de insumos intermedios y bienes de capital, acelerando, así, el proceso de industrialización que permita eludir la trampa de la restricción externa.

*Comisión de Economía del CPCE