¿Quién ahorca a la gallina?
La misma Presidenta puede florear sus discursos y explicaciones del mundo como si nunca hubiera dicho que un país con el 25% de inflación volaría por los aires.
Frente a una recesión existen distintas “recetas” según la línea de pensamiento económico a la que se adscriba, pero la base de todo está en reconocer en qué momento del ciclo se está transitando.
El kirchnerismo ha sido tremendamente efectivo en articular un “relato” que -tomando retazos de la realidad- construye otra realidad en paralelo, mucho más armónica y deseable. Los más cercanos a sus políticas, se instalan en esta realidad paralela y la defienden a ultranza y hasta el absurdo; los más lejanos se indignan al marcar las diferencias entre lo que se dice y lo que se vive.
La misma Presidenta puede florear sus discursos y explicaciones del mundo como si nunca hubiera dicho que un país con el 25 por ciento de inflación anual volaría por los aires, que nadie la iba a convencer con las recetas de enfriar la economía o que para que haya una devaluación deberíamos esperar a que venga otro gobierno.
Que el país tiene una inflación anualizada superior al 25 por ciento, lo admite el propio Indec; que la economía está siendo enfriada desde la política monetaria del Banco Central y que hemos devaluado un 35 por ciento el peso en el último mes, no son opiniones sino datos de la realidad.
En su última aparición pública, la Presidenta llamó a los empresarios a “no matar a la gallina de los huevos de oro”, y les pidió un mayor esfuerzo y cooperación para no subir los precios. Pero aunque existan agentes económicos que aprovechen la coyuntura, los mismos precios cuidados que monitorea el Gobierno subieron notablemente con su anuencia, mientras autoriza subas en distintos precios regulados.
Fue la propia política económica del Gobierno la que empezó a estrangular a la economía argentina, rompiendo el círculo virtuoso de los superávits gemelos y un dólar competitivo. Ahora que las variables empiezan a reacomodarse, el mejor favor que podría hacerse y hacernos el Gobierno es un correcto diagnóstico de dónde estamos y una explicitación de qué piensa hacer para que la economía vuelva a recuperarse.

