¿Qué puede pasar con el tipo de cambio?
El valor de las monedas de todos los países, frente a otras monedas de los otros países, viene dado por la diferencia de los índices inflacionarios entre los países que se relacionan.
Creo que estamos frente a un sistema distinto de afrontar este mercado cambiario. Es menester antes meditar sobre cuáles son los motivos, en definitiva, que conllevan a formar las cotizaciones de las monedas de diferentes países. El valor de las monedas de todos los países, frente a otras monedas de los otros países, viene dado por la diferencia de los índices inflacionarios entre los países que se relacionan.Cuando un país sufre una inflación superior, al movimiento de precios internos del otro país que se compara, por ejemplo, Argentina con respecto a Estados Unidos (peso contra dólar), el ajuste se da por la diferencia de inflaciones entre ambos. En este caso, si la inflación mensual de Argentina fue del tres por ciento, y la de Estados Unidos del 0,30, el ajuste natural resulta de fijar un precio del dólar en moneda argentina en un 2,70 por ciento más.
Artilugios
En los últimos 50 años hemos asistido en varias oportunidades al sistema de frenar artificialmente, mediante artilugios no convencionales a ese ajuste, acumulando así una diferencia de cotización cada vez mayor. Y al cabo de un tiempo (quizás años), por alguna razón social, política y/o económica, salta de golpe la cotización, generalmente más arriba de lo acumulado, para luego bajar y acomodarse a lo que tiene que ser, a lo real. Todo esto con el concomitante perjuicio a toda la economía del país, y muy especialmente para los que menos tienen y no pueden defenderse.
Sinceramiento
Tengo la sensación de que estamos frente a una política de sinceramiento diferente, por lo que me animo a vaticinar que el dólar, por ejemplo, y todas las otras monedas extranjeras (que entre ellas están íntimamente entrelazadas), van a ir devaluándose al compás de nuestra inflación real. Este esquema me parece más saludable para nuestro país en su conjunto, con respecto a lo que venía sucediendo. Querer parar o atrasar la cotización de las monedas extranjeras por resolución o anhelo de una decisión política, aunque sea bien intencionada, es lo mismo que querer parar el caudal de un río colocando tablas; acumulada el agua, incrementa su caudal y por ende su fuerza, hasta que llega un momento que el poder del incremento hace volar el impedimento y busca su natural nivel.
Hoy resulta que la oferta de divisas, que va a satisfacer la demanda, está dada en su inmensa mayoría por el aporte de los mismos particulares: la intervención del Estado, a través del Banco Central, es mínima. En consecuencia, los particulares se arreglan entre sí fijando a través de la oferta y demanda un precio consensuado. De esta manera, funciona más normalmente la ley de oferta y demanda, que le da transparencia al mercado. Por ello, no esperemos subas drásticas; el valor que hoy tiene, por ejemplo, el dólar estadounidense, es el real valor de la divisa. Mañana estará dado por la inflación del día a día.

