Productividad y valor agregado, doble desafío
La producción de granos se mantiene estable desde hace cinco campañas. Juan Manuel Garzón.
Luego del gran desempeño de fines de los '90 y primera mitad de la década siguiente, la producción de granos de Córdoba parece haberse estabilizado. En efecto, la producción se mantiene entre las 23 y 25 millones de toneladas desde hace cinco campañas agrícolas. El fenómeno no es sólo local, también se observa a nivel nacional. El análisis de lo sucedido con la actividad agrícola indica también que la soja se queda con entre el 68 y el 72 por ciento del área sembrada en cultivos estivales. Si bien este rango parece bastante estabilizado, el problema es que se encuentra en un nivel demasiado alto, con los riesgos medio ambientales que implica la falta de una adecuada rotación de cultivos.Al menos hay tres factores que explican lo sucedido con la producción y el fenómeno de la "sojización": a) las condiciones climáticas de los últimos años fueron menos favorables (los rindes se vieron afectados, también la situación económica de muchos productores); b) se profundizó la intervención del gobierno en los mercados de granos, pero particularmente en los de cereales (por los cupos a la exportación); c) la superficie agrícola no se expandió al ritmo al que lo hacía antes (quizá está encontrando sus límites naturales para hacerlo).La estabilización de la producción no se sintió tanto en el sector ni en la economía como un todo por lo siguiente: en el mismo momento en que se entraba en esta fase de estancamiento productivo, los precios internacionales de los granos daban un salto muy importante. Si bien gran parte de esta mejora quedó en el Estado, una parte se derramó hacia los productores. Es decir, en los últimos años los ingresos del sector no mejoraron "vía producción" sino "vía precios". En los próximos años difícilmente los precios internacionales de las commodities suban como subieron en el pasado, tampoco debería esperarse una gran expansión de la frontera agrícola. De este cuadro surge que los ingresos del sector deberán crecer sobre una dotación de tierras muy similar, lo que lleva al doble desafío de seguir mejorando la productividad (eficiencia en la producción de la mano de la mejora tecnológica) y de agregar más valor a la producción de nuestras commodities (generación de ventajas competitivas en la transformación). El fortalecimiento de la demanda local de maíz (ya sea industrial o para la alimentación animal) puede ser muy importante para inducir a una mayor producción del cereal (vía mayor precio en "origen"), por ende para contribuir a la rotación y también para generar mayor valor agregado. El Ieral estima que Córdoba consume aproximadamente el 21 por ciento del maíz que produce, al menos cinco millones de toneladas pasan a otras jurisdicciones (provincias y/o países). Hay mucho camino por recorrer entonces.En este proceso, el rol del sector privado será "descubrir" dónde residen las mejores oportunidades de transformación del maíz para luego tomar el riesgo de inversión. Por su parte, la política pública deberá facilitar el proceso de "descubrimiento" y alinear sus instrumentos con una estrategia de promoción del agregado de valor. El actual ritmo al que se están moviendo los precios de la economía (inflación) y por ende los costos en dólares de las empresas exportadoras es claramente incompatible con esta estrategia. Pero también hay otros deberes por hacer. Por caso, avanzar en la baja simultánea de Derechos de Exportación sobre productos intermedios/finales y granos, definir una agenda de acuerdos comerciales que lleve a la apertura de nuevos mercados y facilitar toda la operatoria (trámites, autorizaciones, etc.) que deben superar las empresas para salir con sus productos al mundo.Por último, y a los efectos de no frustrar el proceso, tanto el sector privado como el público deben tener bien en claro que los emprendimientos que transforman granos exigen importantes inversiones de capital; se requiere de escala para alcanzar a costos competitivos volúmenes y productos tales como los que demanda el mundo.

