Temas del día:

Pangloss y Cacambo

A un profesor de la facultad le gustaba decirnos: cada tema urticante tiene su Pangloss y su Cacambo. Roxana Acotto.

04 de marzo de 2012 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Pangloss y Cacambo

A un profesor de la facultad le gustaba decirnos: cada tema urticante tiene su Pangloss y su Cacambo. Hacía referencia a dos personajes del célebre "Cándido" de Voltaire donde el Dr. Pangloss lucía un optimismo a prueba de toda realidad, mientras el humilde Cacambo tendía a ver la vida y las cosas desde un sentido más bien pesimista. Sucediera lo que sucediera, Pangloss –como nuestra Presidenta– estaba convencido de que "todo sucedía para bien" y que vivimos en "el mejor de los mundos posibles". La extensa defensa que CFK hizo esta semana de su gestión profundizó la grieta que impuso el kirchnerismo en la sociedad: de un lado los que creen que está todo mucho mejor y se avanza en la senda correcta; del otro los que –como Cacambo–, ven y caminan por una realidad que no se condice con aquel discurso.Aunque la mayoría de las medidas anunciadas –que no fueron tantas– no contienen elementos "antimercado", el tono que usa la Presidenta ayuda poco a unir a los argentinos, aunque así lo proclame abiertamente y logre los titulares de los medios afines en ese sentido. Lo bueno del discurso es que no hubo malas noticias: no se respaldó el proyecto de reparto de ganancias con los trabajadores, se dejó sin apoyo el proyecto de ley que convierte a los bancos en servicios públicos y no se avanzó en la estatización de YPF. No news, good news. Sagaz en el discurso, CFK dio a entender que se iba a derogar la ley de convertibilidad totalmente, lo que abría chances a indexar contratos y actualizar balances de las empresas por inflación. Pero no: la derogación será parcial, mantendría la prohibición de indexación, pero sí elimina restricciones para usar reservas del BCRA para el pago de la deuda. Como dice Martín Redrado –el economista que abandonó el Gobierno cuando se avanzó sobre estos activos–: "ahora vienen por todas las reservas". En el universo kirchnerista "todo es para bien", nada podría ser mejor de otra forma, como sostiene Pangloss, un nombre que significa "toda lengua", por su gran facilidad de palabra. Al final del "Cándido", los infortunios de sus protagonistas parecen convencer al optimista de que las cosas no son tan venturosas, pero aunque sea para defender su propia filosofía, Pangloss mantiene su discurso. Cuando llegue el fin de su mandato, el kirchnerismo hará lo mismo.