No olvidarse de la inversión
Cuando el ciclo es recesivo, muchas empresas reducen al mínimo sus inversiones.
Cuando el ciclo es recesivo, muchas empresas reducen al mínimo sus inversiones. Pero, no es algo que deban olvidar.
Oscar Piccardo recomienda: “En tiempos turbulentos, es conveniente mantener una buena capacidad en activos líquidos para aprovechar las oportunidades. Pero quedarse líquido más allá de lo conveniente implica dejar pasar negocios más rentables que la liquidez. Lamentablemente, no hay mejor resguardo líquido que la moneda extranjera”.
En el mismo sentido, Javier Género resalta que “no es el momento de comprar bienes de capital (máquinas) importados”, por la devaluación. “Sí conviene invertir en software para abaratar costos operativos, en comunicaciones, en construcción de marca y en publicidad, para mantener la presencia en el mercado. No se debe desaprovechar los buenos negocios que ciertos proveedores ofrecen a sus mejores clientes para comprar con importantes descuentos”.
También advierte que muchos empresarios que no desean invertir en su negocio derivan fondos a la construcción de sus viviendas particulares o inmuebles para alquiler.
Por su parte, Daniel Semyraz recalca que la mejor inversion “es en la consolidación de su propio capital de trabajo, acortando plazos de cobranza, extendiendo los plazos de pago, manejando prudentemente los inventarios y optimizando los saldos de efectivo. Los inventarios pueden ser una buena herramienta para protegerse de la inflación, en especial si son artículos de alta rotación o liquidez. En cambio, las disponibilidades pueden ser un arma de doble filo, ya que pueden representar una pesada carga financiera”.
En cambio, José Arnoletto recuerda que “el empresario de vocación”, tanto sea industrial o comercial, aprovecha estos momentos para invertir, ya que en función de su poder de negociación consigue recursos humanos y materiales en mejores condiciones.
“Este empresario ahora está pensando en ampliar la planta o traer máquinas para cuando venga un ciclo mejor. Pero debe tener una espalda financiera muy grande, en estos momentos el dinero no fluye y la tasa de interés es positiva (es mayor que la inflación). En cambio, el empresario que vive el día es difícil que tenga para invertir, debe pensar en achicar gasto como celular o hacer un uso más eficiente de las flota de servicios”, reflexiona.
Según Arnoletto, el industrial “es difícil que haga alguna inversion financiera, no le sirve una cuenta bancaria, ni inversión en títulos. Prefiere vender un departamento para aprovechar una oportunidad. La firma comercial termina refugiándose en productos, que le permite mantenerse mejor. El problema son los profesionales y servicios (contadores, médicos o desarrolladores de software), que no tienen activos físicos en qué refugiarse”.

