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No nos dejes caer en la tentación

En Argentina, un país que se niega a crecer y madurar como Peter Pan, empezó el año electoral. Roxana Acotto.

06 de febrero de 2011 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
No nos dejes caer en la tentación

Para los adolescentes es muy difícil encontrar los términos medios. Aman u odian. Una banda es lo más o es lo peor. Los padres son unos genios (casi nunca) o unos patéticos (casi siempre). Por suerte –aunque algunos ensalcen esa etapa de la vida– es un período pasajero. La juventud y sus pecados deberían curarse con el tiempo. En Argentina, un país que se niega a crecer y madurar como Peter Pan, empezó el año electoral. Pese a que aún no se definieron los candidatos, los tironeos que preanuncian feroces enfrentamientos empezaron no bien "los que mandan" regresaron de Punta del Este (hasta Milagro Sala veraneó allí), Pinamar u otros puntos del Cono Sur y el planeta. Incapaces de distinguir matices, las pautas salariales se piensan en torno al 30 ó 40 por ciento (como si no hubiera escalas intermedias), el Gobierno cree sinceramente que apretando a las consultoras logrará bajar las expectativas inflacionarias y cada sector se atrinchera en sus derechos (reales o imaginados), preparado para la guerra distributiva. La puja por la distribución del ingreso no debería ser una batalla de suma cero. Ni siquiera debería ser una batalla, sino a lo sumo una pulseada, una discusión. Y mucho menos de suma cero: la riqueza se crea, se genera y no sólo se reparte. Del lado político, el panorama es peor. Mientras el kirchnerismo retoma su fe "con nosotros o contra nosotros", la oposición coquetea con sumarse a ese credo haciendo el más flaco favor al sistema democrático. Construir matices, bajar el tono y generar propuestas no parecen prioridades de casi nadie en el espectro político. Hasta los empresarios -que suelen manejar los matices propios de los hombres de negocios- caen en la tentación de la división en blancos y negros y crecen los ruidos de rupturas en los frentes patronales, tanto en el agro como en la industria. El maniqueísmo del oficialismo hace rato que golpeó a los medios de comunicación, que -en forma voluntaria o forzada- quedaron divididos en K o anti-K. Buscar equilibrios, construir sendas alternativas y encontrar nuevas ideas para nuestros viejos problemas serán tareas titánicas en este 2011. Si no adherís a lo hecho, serás un canalla vendepatria; si rescatás lo bueno del Gobierno te convertís en "soldado K". La adolescencia es así. Su limitada capacidad para entender la realidad quedó patentizada con maestría por Mark Twain: "Cuando yo tenía 14 años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los 21, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años". 2011 debería ser un año ideal para empezar a dejar la adolescencia. Pero hay jóvenes que retardan todo lo que pueden su ingreso a la edad de la razón.