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No hay default de EE.UU., ¿capítulo final?

Bajo este escenario, la mitigación del “ruido autogenerado de la política norteamericana” podría devolver algo de optimismo al mercado de acciones. 

21 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
Federico Furiase*
No hay default de EE.UU., ¿capítulo final?

Finalmente, a un día de la fecha límite para subir el techo de la deuda en Estados Unidos (EE.UU.), y con un gobierno norteamericano que permanecía cerrado por tercera semana consecutiva, la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano le dio el visto bueno al acuerdo bipartidista del Senado en pos de evitar un escenario de disrupción financiera. Este acuerdo ad hoc del Senado permite fondear el gobierno hasta el 15 de enero de 2014 –levantando el cierre de las agencias del Tesoro– y suspender la discusión del techo de la deuda hasta el 7 de febrero del mismo año. Bajo este escenario, la mitigación del "ruido autogenerado de la política norteamericana" podría devolver algo de optimismo al mercado de acciones, en consistencia con una menor volatilidad en el margen frente a una Reserva Federal que postergó el retiro de la compra de títulos a diciembre. Y en un mundo donde la nominación de Janet Yellen como sucesora de Ben Bernanke en la presidencia de ese organismo asegura un escenario de continuidad en el manejo de la política monetaria consistente en apuntar a una salida gradual y ordenada de los programas de estímulo.En algún punto, este ha sido el escenario que los mercados han venido descontando en los últimos días, con precios de las acciones de Estados Unidos alcanzando nuevamente niveles cercanos a los máximos históricos, tasas de interés de largo plazo bajando un escalón y un descenso de los niveles de volatilidad (incertidumbre financiera) en el margen. Si bien las chances de un default de la deuda soberana norteamericana son nulas para una economía que emite la moneda en la que el mundo aloja la riqueza para resguardar su valor, el riesgo de este escenario es que la manipulación política de sus asuntos fiscales dé lugar a una eventual reacción procíclica de las calificadoras de riesgo. Si esto ocurriera, podría gatillar una fuente adicional de incertidumbre, consistente con una corrección a la baja en los precios de las acciones. Sin ir muy lejos, este fue el final de la historia en la discusión del techo de la deuda en agosto de 2011, cuando la negociación de última hora entre republicanos y demócratas no impidió la baja expost en la calificación de la deuda soberana norteamericana y una corrección en torno al 11 por ciento del S&P 500. En aquella ocasión, paradójicamente, los bonos del Tesoro exhibieron una suba exponencial a partir del "vuelo a la calidad" generado por la aversión al riesgo y la demanda de treasuries "autogenerada" ante la baja de la calificación crediticia para engrosar el collateral (o sea, garantías) del mercado de repo (con un volumen diario de cuatro millones de millones de dólares). La buena noticia para los mercados es que este eventual escenario volvería a extender en el tiempo el retiro de los estímulos monetarios de la Reserva Federal de Estados Unidos.

*Economista de Estudio Bein & Asociados.