Mentiras verdaderas
Un verdad absolutamente mentirosa: cada argentino trabajó desde el 1ero de enero hasta el 29 de abril sólo para cumplir sus obligaciones tributarias. Roxana Acotto.
Voy a empezar estas líneas diciendo una verdad absolutamente mentirosa: cada uno de los argentinos trabajó desde el 1ero de enero hasta el 29 de abril sólo y exclusivamente para cumplir sus obligaciones tributarias. Dicho de otra manera, la carga impositiva en nuestro país ronda el 32 por ciento, con lo que uno de cada tres pesos generados (o cuatro de cada 12 meses trabajados) son destinados al cumplimiento de las obligaciones impositivas municipales, provinciales y nacionales.
¿Y dónde está la mentira? En que ese indicador es un promedio estadístico y, como ya se sabe, las estadísticas son iguales a las bikinis: muestran lo importante, pero esconden lo esencial. Y lo esencial aquí es que debajo de ese promedio hay millones de argentinos que eluden y evaden distintos tributos y millones de argentinos que no tienen otra alternativa que cumplir con todo: cobran y gastan en blanco.
Por eso, el último estudio sobre la carga tributaria en el país, realizado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), muestra que un argentino "legal" destina 46 por ciento de sus ingresos al pago de impuestos, es decir que trabajó desde el 1#176; de enero hasta el pasado jueves 17 de junio sólo para pagar impuestos. Así, con el último grito festejando el gol de Higuain, este argentino legal recién está caminando las primeras horas del año en las que trabajará para su propio beneficio.
Una carga impositiva del 32 por ciento promedio, como muestra la estadística, suena muy razonable y es similar a la que existe en España, Brasil y Canadá, y aun superior a la de Estado s Unidos. Pero los argentinos que deben tributar casi la mitad de sus ingresos sienten una presión impositiva equiparable a la de un dinamarqués o un sueco, sólo que reciben contraprestaciones del Estado muy diferent es de las que brindan Dinamarca y Suecia.
Aunque las herramientas tecnológicas e informativas de la Afip y de las agencias de impuestos provinciales deberían ir cerrando de a poco el cerco sobre los evasores, la tentación del Estado de seguir cobrándoles más a los que ya pagan siempre está vigente. Ya se sabe: es más fácil cazar en el zoológico.

