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Márgenes ajustados vuelcan la balanza a favor de la soja

El costo de implantación del maíz duplica al de la soja y, en algunos casos, si se hace en campo alquilado, el cereal resulta inviable.

29 de julio de 2013 a las 12:01 a. m.
Márgenes ajustados vuelcan la balanza a favor de la soja

La previa de la campaña de la cosecha gruesa 2013/2014 sigue mostrándose cautelosa y se afianza la menor intención de maíz, según el último informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Rosario.

El estrechamiento de los márgenes económicos en todos los cultivos enciende la luz de alerta amarilla e incluso roja. La caída que registran los precios futuros y el aumento de costos –principalmente relacionados al uso del gasoil–, son los principales motivos de este escenario de márgenes ajustados. Y en la elección, la balanza tiende a inclinarse a favor de la soja. “El costo de implantación del maíz duplica al de la soja y, en algunos casos, si se hace en campo alquilado el cereal resulta inviable”, sostiene el informe. Ante este escenario, la precampaña de soja viene muy firme y hay zonas donde la intencionalidad de siembra señala aumentos de área que van del 10 al 20 por ciento respecto del año pasado.

Desde GEA señalan que las reservas de semilla de maíz e insumos sólo las están realizando aquellos productores que cuentan con campos propios, o aquellos que alquilan pero que acordaron previamente con los propietarios ir a porcentaje del cereal. De esto se desprende que a pesar de que en general los valores de los alquileres se mantuvieron –sobre todo en campos buenos–, siguen incidiendo y se suman también los mayores costos.

En cuanto a costos, la mayor incidencia se encuentra en materia de combustibles, donde el flete ocupa un primerísimo lugar. Le siguen los costos de las labores y los gastos de acondicionamiento, en los que también requieren consumo de gasoil, sostienen. Los insumos como semillas, agroquímicos y fertilizantes son los que menos han influido en este cambio de márgenes. Implantar maíz cuesta el doble que la soja y esta gran inversión inicial es también una gran desventaja para aumentar la intención de siembra del cereal. Pese a los márgenes ajustados, el beneficio es mayor y el riesgo menor en el caso de la soja, y esta balanza confluye en un significativo crecimiento de la intención de siembra.