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Luces amarillas que se encienden

Sube el dólar y automáticamente baja la imagen de Macri, mientras que cuando el dólar se mantiene estable o baja, la imagen presidencial mejora sustancialmente.

05 de julio de 2019 a las 04:30 p. m.
Pedro Santiago Salinas*
Luces amarillas que se encienden
Dólar. Controlar los movimientos especulativos tipo carry trade es la tarea fundamental que deberá llevar a cabo el BCRA en las próximas semanas (Archivo).

En un año como el actual, rige la cautela entre los principales actores de nuestra economía: y los que contribuyen a la oferta de dólares en el mercado no fueron la excepción. Este es el motivo por el cual, en el semestre que pasó, los montos liquidados por el sector agroexportador estuvieron por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Parece ser una noticia negativa, que de hecho lo es, pero “bala” no utilizada en el primer semestre estará disponible para la segunda parte del año, justo para cuando le será de mayor utilidad al gobierno nacional.

En el primer semestre, de acuerdo a lo estipulado por la Cámara de la Industria Aceitera de la Argentina y Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), el promedio liquidado por el sector agroexportador ascendió a 10.718 millones de dólares, cifra que si la comparamos con igual período de 2018 –11.568 millones de dólares– es un 7% menor.

Ese porcentaje adquiere mayor relevancia si le incorporamos los montos cosechados. Según el informe Monitor Agricultura Mayo/19, en la cosecha 2017/2018 se obtuvieron 113 millones de toneladas contra 145 millones de toneladas que se estima producir en 2018/2019. Se observa así un incremento de 30 por ciento en la cosecha actual, lo que significa que, a pesar de una cosecha récord, los exportadores sólo han vendido lo estrictamente necesario.

En la semana que concluye, el peso acentuó su apreciación –el viernes el dólar estadounidense cerró en 42,80 pesos en el Banco Nación– y en gran medida la baja de las divisas extranjeras no se debe a un aumento de las liquidaciones del sector exportador, tal cual se dijo en los párrafos anteriores, sino a la vuelta del peligroso carry trade; es decir, el ingreso de capitales especulativos desde el exterior con el objetivo de obtener ganancias importantes en un corto período de tiempo.

Los bancos e inversores siguen utilizando esta herramienta, a sabiendas de que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) les garantizará durante todo julio una tasa mínima de 58% y apostando a que el Gobierno no permitirá bajo ninguna circunstancia que el dólar se dispare, a cinco meses de las elecciones generales.

Sabido es que la imagen del presidente Mauricio Macri se mueve de manera inversamente proporcional a las variaciones en el precio del dólar. Sube el dólar y automáticamente baja la imagen de Macri, mientras que cuando el dólar se mantiene estable o baja, la imagen presidencial mejora sustancialmente. Es evidente que el espejo en el que nos solemos mirar los argentinos siempre ha estado teñido “ligeramente” de color verde.

Pero lamentablemente el carry-trade es un arma de doble filo, porque así como cuando el contexto es positivo para los mercados emergentes este tipo de movimiento tiende a apreciar el valor del peso de manera artificial, y hace que mejore la imagen del Gobierno, cuando estos capitales especulativos deciden retirarse porque hicieron una buena diferencia o por malas noticias internacionales que los espantan, lo hacen de manera intempestiva. Y esto genera movimientos bruscos en la cotización del dólar, los cuales terminan impactando en forma negativa en los precios de la economía y aceleran los procesos inflacionarios en los cuales siempre hemos estado inmersos. Pan para hoy, hambre para mañana.

La tasa de la política monetaria Leliq perforó el piso del 60% por primera vez en cuatro meses –valor de cierre del 11 de marzo, 59,863%–. El viernes cerró en 59,895% y continúa con su tendencia a la baja, rumbo a la tasa mínima del 58% garantizada por el BCRA para julio.

El riesgo país continúa con su tendencia a la baja y terminó la semana por debajo de los 800 puntos básicos (más exactamente, 788 puntos básicos), con una baja semanal de 5%. El acuerdo político entre el Mercosur y la Unión Europea más la tregua acordada en las negociaciones para llegar a un acuerdo comercial entre EE.UU y China durante la cumbre del G-20 en Japón, colaboraron para que continúe la tendencia a la baja.

Asimismo, se observan mejoras en la mayoría de los indicadores relevantes de nuestra economía: riesgo país, dólar, inflación y tasa de interés, todos a la baja; el nivel de actividad económica comparado contra el mes anterior muestra desde abril signos de una incipiente reactivación, lo que indica que lo peor ya pasó; hay superávit comercial y fiscal que le sacan presión a la cotización del dólar.

Pero no todas son noticias favorables: en simultáneo, en el tablero de comando se están empezando a encender algunas luces amarillas que nos pueden traer algún problema en un futuro no muy lejano, si es que no se les presta la debida atención. Controlar los movimientos especulativos tipo carry trade es la tarea fundamental que deberá llevar a cabo el BCRA en las próximas semanas para intentar desactivar estas alarmas, trabajo que nos permitirá esquivar turbulencias "evitables" en un año sensible.

* Contador público, MBA