Los motores del mundo desarrollado
La lectura de los datos de crecimiento del primer trimestre del año de las economías avanzadas puso un manto de incertidumbre en torno al “optimismo relativo” que el consenso había formado a principios de año en un contexto de menor ajuste fiscal y sostenimiento del escenario de tasas de interés bien bajas.
La lectura de los datos de crecimiento del primer trimestre del año de las economías avanzadas puso un manto de incertidumbre en torno al “optimismo relativo” que el consenso había formado a principios de año en un contexto de menor ajuste fiscal y sostenimiento del escenario de tasas de interés bien bajas.
En el caso de la economía norteamericana, la confluencia del clima inhóspito durante el invierno boreal con el aumento del costo de fondeo hipotecario derivado del retiro gradual de los estímulos monetarios de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y la baja de stocks, generó una desaceleración del crecimiento económico desde el 3,4 por ciento al que se movía en el segundo semestre de 2013 al 0,1 por ciento del primer trimestre del año.
En la zona euro, si bien el crecimiento se aceleró en Alemania y se mantuvo firme en España, otras economías con problemas de competitividad como Italia y Portugal volvieron a navegar en terreno negativo. En algún punto, el fortalecimiento de la moneda europea contra el dólar en un contexto de crecimiento débil y riesgo de deflación no ayuda a que las economías con problemas logren acotar la brecha de competitividad con Alemania.
En Japón, si bien el crecimiento se aceleró en el primer trimestre al 5,9 por ciento anualizado luego del cuasi estancamiento del segundo semestre de 2013, todo parecería indicar que este salto estuvo altamente influenciado por el adelantamiento en el tiempo de las decisiones de consumo e inversión frente al aumento del impuesto al valor agregado. De hecho las proyecciones para el segundo trimestre apuntan a un ritmo de caída similar a la suba registrada en el primero.
Afortunadamente para las economías emergentes, la lenta recuperación del mundo desarrollado extendería por algún tiempo más el escenario favorable de tasas de interés y precios de materias primas, dando aire al financiamiento de importaciones para abastecer el crecimiento del consumo de los países de la región. Nada mal para un mundo en el que el comercio global todavía crece a mitad de camino respecto de los niveles pre crisis como contrapartida de la desaceleración de China y el desendeudamiento de los países de Europa fiscalmente comprometidos.
*Directora y Economista de Estudios Bein & Asociados.

