Las chicas del agua
Silvina y Alejandra Pallotti son titulares de casa Pallotti, de La falda. Empresas y organizaciones conocen del producto que ofrece esta tradicional envasadora de agua y soda de La Falda que dos hermanas debieron recuperar de la crisis.
Diez años atrás. Dos chicas. Una empresa familiar en crisis. Silvina y Alejandra Pallotti se hicieron cargo de la tradicional envasadora de agua y soda de La Falda, aún cuando la misma vida personal de cada una les planteaba fuertes y duros desafíos. Con una sugerencia aquí, una orden allá, un ajuste por este lado, horas y horas de trabajo, consiguieron que Casa Pallotti continuara y sea hoy reconocida como proveedora, sobre todo de agua en bidón, en grandes compañías. –¿Cuándo nació la empresa? -Silvina: tiene 64 años de vida.– ¡¿Había algo en La Falda por entonces?! -Silvina: El 24 de agosto de 1948 mis abuelos con sus dos hijos, uno de ellos mi padre, vinieron de Santa Fe a buscar una alternativa económica porque eran del campo. Comenzaron a envasar soda y a vender algunas naranjadas, vinos y bebidas. Mi abuela controlaba las cuentas, mi tía Marta llenaba los sifones y mi papá cargaba los camiones y salía a repartir.– Alejandra: Esos típicos sifones de vidrio, pesados, con malla de metal. Si bien había máquinas, todo el proceso era manual. Este era un pueblito aislado, con sectores dedicados al turismo. –Con poca venta en el invierno y explosión en el verano. -Silvina: Totalmente estacional, algo que, en cierta medida, sigue sucediendo. El fuerte de las ventas en la zona es en verano, se vende el doble. Excepto en Córdoba Capital donde la demanda del año cede un poquito en el verano por las vacaciones en las empresas pero luego se empareja. –¿Ustedes intentaron estabilizar la demanda con otra estrategia? –Silvina: Sí, lo estamos contrarrestando yendo con el producto justamente a la ciudad de Córdoba que tiene otras características de consumo. Esta zona es de turismo, hay muchas colonias, hoteles, cabañas. Por ejemplo, en esta Semana Santa, La Falda está llena de gente, el lunes quedamos los del pueblo, es decir, la señora que hace años nos compra la soda y el agua. –¿Hasta cuándo estuvo la otra generación de los Pallotti al comando de la empresa?-Alejandra: Mi papá y mi hermano la llevaron durante casi 20 años, la hicieron crecer y metieron el producto en otros pueblos, desde Villa Carlos Paz hasta Cruz del Eje.–Silvina: Ellos generaron una marca, se animaron a comprar camiones, inmuebles, a hacer perforaciones…–Alejandra: Uno desde acá cree que aquello era más fácil, pero había que estar gestionando en ese momento. –Todo desde afuera parece simple. -Silvina: Hasta que llegaron los años difíciles, 2001 y 2002. De lo que estaba acá, muy poco era nuestro, mucho se debía y las deudas se multiplicaban. Llegó un momento en que mi padre dijo: "No sé cómo seguir, cómo manejar esto". –Eso le suele pasar a los fundadores. Ven el espacio, crean las empresa, la hacen crecer pero en un punto no saben cómo sigue el juego.-Alejandra: Tal vez no pudieron manejar la modernidad que implica hoy conducir, pero la verdad es que a la base, a los cimientos, los construyeron ellos. Al producto y a la marca los hicieron ellos. –Este debe ser un negocio donde se fía bastante, uno paga la soda y el agua una vez por mes. -Alejandra: Antes se fiaba a un año de plazo (ríe). Hoy la economía lleva a acortar los plazos.–Silvina: Cuando nosotras tomamos la empresa, nos sentábamos con el contador a ver cómo seguíamos, la tarea era calzar cada cosa porque la mayor parte se debía. Por suerte, todos los créditos que se tomaron fueron para comprar equipos, camiones e incluso galpones para la fábrica. Pero había que juntar la plata para ir pagando. –"Remar" el día a día. -Silvina: Exacto. A nosotros el corralito nos tomó con deudas. Entonces, un poco las decisiones eran: si yo no necesito esto para trabajar, ni me influye en la calidad y no cambio los objetivos, me desprendo.–Alejandra: Revisamos todo, de punta a punta, personal, gastos. En fin, hubo un gran ajuste de control.–Silvina: Salimos del esquema del almacenero que era vender y cobrar, y aplicamos un mayor control de cobranzas, unidades vendidas, dónde puedo colocar más producto, insumos, control de personal. Eso nos generó una cultura de seguimiento de las cosas que ha permitido seguir y crecer. –Apretaron el cinto, digamos. -Silvina: Me acuerdo que hicimos un montón de cursos, cursos que después nosotras mismas se los dábamos a la gente.–Alejandra: Apuntábamos también a construir vendedores y no el típico sodero.–Silvina: Modificar la cultura interna fue clave. Queríamos que los chicos se sintieran cada vez más profesionales del puesto y no simplemente empleados. Un operario debe tener ideas, aprender más y saber. –Alejandra: Esta es una empresa familiar, conducida por dos mujeres, que cuenta con un plantel masculino. Imaginate cuando mi padre empezó a decir a la gente: "Hablen con mis hijas". Fue una revolución, nada simple.–Silvina: Alguno incluso se fue, pero aprendimos mucho de ellos.–Alejandra: Desde afuera se veía que atravesábamos un momento económicamente difícil y la gente lo relacionaba con nuestra participación, cuando en realidad nosotras teníamos que salir a paliar esa situación.–Silvina: Hicimos mucho hincapié en el capital humano. Les hicimos ver que podían ir para adelante y que vieran las diferencias. Por ejemplo, esto es negociable, esto es discutible, esto es un objetivo y esto otro es una orden. Este es un barquito que va yendo para un lugar; convencidos, se puede. –La convicción como motor. -Silvina: Todo esto también se dio en un contexto personal complicado porque Alejandra es divorciada y yo viuda. Teníamos que afrontar todo junto, empresa y familia. Pero si podíamos estar al frente de la casa, también podíamos con la empresa. -Alejandra: Era pesado, la verdad. –A todo esto, el agua, que es la materia prima del negocio, ¿de dónde sale? -Silvina: Proviene de una perforación hecha en una napa especial que fluye con continuidad y un caudal estable haya o no sequía en la superficie. – Alejandra: El actual pozo tiene unos 20 años de uso y aunque parezca increíble, a la napa la descubrieron con un rabdomante. –¡¿El triángulo de palitos?! -Alejandra: Sí, esa es la historia que nos llegó. Vino un señor Peralta, caminó por el sector con el rabdomante y dijo: "Acá, acá y acá hay agua". Cuando se hicieron las perforaciones se desconocía la calidad del agua que finalmente resultó excepcional. –¿Qué se vende más, soda o agua en bidones? -Silvina: Agua, es el producto que más crece, cambió totalmente la relación. Comercializamos un 70 por ciento de agua y el 30 por ciento de soda. – Alejandra: Esto tiene relación con la sensación que tiene la gente de que el agua que viene por la canilla es de menor calidad. Además, hay una mayor conciencia sobre la incidencia del agua en la salud. De agua estamos hechos. –¡Mirá que yo tengo algunos asados arriba también! –Silvina: Igual nosotras (ríe). –¿Vieron que cada vez hay más variedades de agua: saborizadas, finamente gasificadas, mineralizadas, vitaminizadas…? -Alejandra: Es como las cremas de las mujeres, diurnas, nocturnas, de la arruga y de la ojera. Aquí también se llegó a eso, es una tendencia. –¿Y cómo evoluciona el agua en envase descartable, que uno no sabe dónde meterlo, antes, durante y después del consumo?-Silvina: Es un complemento de línea, con una rentabilidad más baja por el costo del envase. Usan descartables las despensas, hoteles y restaurantes. Si cuidamos el planeta, no podemos vender envases descartables, pero hoy el mercado lo pide, igual analizamos alternativas en vidrio. –¿Se dividen las tareas? -Alejandra: A mí me gusta más la administración pero, básicamente, hacemos todo y sabemos en qué está la otra. Además, estamos siempre en la empresa, desde el inicio de la jornada al cierre, de lunes a sábado. En verano hasta las 10 de la noche. –¿Para qué lado puede ir el crecimiento de la empresa? -Silvina: Hemos comprado una máquina para envasado en vidrio que permitirá recuperar envases. -Alejandra: Y queremos hacernos más fuertes en el mercado de la Capital. –¿Qué les dirían a otras mujeres que deban afrontar desafíos como el que ustedes tuvieron? –Silvina: Desde el momento en que estamos a cargo de una casa y de los chicos, perfectamente podemos manejar una empresa. La economía de la casa es similar a la de una empresa, aún cuando esto requiere mayor atención y cuidado.
Gym y trekking
Nombre. Silvina Pallotti (46).Cargo. Presidenta.Hijos. Maico y Jerónimo.Nombre. Alejandra Pallotti (43).Hijos. Lara y Jano.Empresa. H. Pallotti y Cía. SA.Empleados. 30.Productos. Agua en bidón y botella, soda en sifón y botella.Producción. 30 mil unidades por mes (contando bidones, sifones y botellas).Procesa. Unos 250 mil litros de agua por mes.Les gusta. Practicar actividad física, gym, step y el trekking por la zona. Teléfono. (03548) 42-1127.Web. www.aguaysodapallotti.com.arMail. [email protected]

