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La gente del futuro

En la Argentina de hoy hay un millón de jóvenes que no trabajan ni estudian. Marcelo Capello y Gabriela Galassi.

22 de mayo de 2011 a las 12:02 a. m.
Marcelo Capello y Gabriela Galassi (Economistas del Ieral de Fundación Mediterránea)
La gente del futuro

"Es el material con que edificaremos un mañana total", afirmaba una canción que escuchaban los adolescentes de los '80. Cuando cada tanto vuelve a sonar en alguna radio, inmediatamente nos hace pensar: ¿En qué situación están hoy los jóvenes?. En primer lugar, se debe mencionar que la incidencia de la pobreza y el desempleo es mayor en el grupo de 14 a 29 años. Aunque ambos indicadores han decrecido desde 2003, la tasa de pobreza en el grupo de 14 a 17 años en el segundo semestre de 2010 era del 37,7 por ciento, mientras resultaba del 24,7 en el grupo de 25 a 29 años (la pobreza para la población total era del 22,1). Además, frente a una tasa de desempleo general del 7,4 por ciento, en el grupo de 14 a 17 años resultaba del 21,9 y del 19,4 en el de 18 a 24 años.Pero los problemas con los jóvenes en Argentina no terminan con eso, sino que viene creciendo un fenómeno que también se observa en otros países, el de los jóvenes Ni (ni trabajan ni estudian). Esto se refleja en una tasa de actividad (ocupados y desocupados sobre la población total) en descenso entre los jóvenes (de 44 por ciento en 2003 a 37,3 en 2010) no acompañada por un incremento de los inactivos que están estudiando (79,9 en 2003 a 79,2 en 2010). De allí que existan cerca de un millón de jóvenes que no trabajan ni estudian en Argentina, y que inclusive ese nivel haya aumentado en los últimos años, de 11,2 por ciento del total de jóvenes en 2004 a 13,1 en 2010. Su vulnerabilidad se refleja además en que cerca de la mitad de ellos son pobres y 18 por ciento son indigentes.Resulta preocupante que desde 2006 tanto la tasa de actividad como la de escolarización de los inactivos muestra una tendencia a la baja. Al no tratarse de un período de crisis económica, esto reflejaría un problema cultural de fondo, que excede lo macroeconómico y a las condiciones del mercado laboral, así como a nuestro análisis. Una de las víctimas es sin dudas la "cultura del trabajo".Se trata de un fenómeno relativamente reciente, en que una porción creciente jóvenes desalentados se excluyen de los mecanismos tradicionales de integración social (educación y trabajo). El mayor riesgo, dejando de lado las cuestiones económicas, es que derive en adicionales aumentos de las acciones violentas, el delito y el consumo de drogas. La problemática de este grupo ha sido reconocida también a nivel mundial, y preocupa no sólo por las consecuencias en términos de eficiencia y equidad intra-generacional, sino por las consecuencias futuras. El rol de los jóvenes de evitar la reproducción intergeneracional de la pobreza, puede impulsarse con adecuadas herramientas que brinden formación e inserción laboral de calidad. Un actor privilegiado para lograrlo es el sistema educativo. Es fundamental que los jóvenes reciban una educación de calidad que tanto sirva para inculcarles valores (como el trabajo) como para permitirles una inserción laboral. Además, se debe buscar una respuesta inmediata al margen de los mecanismos de inclusión tradicionales. Es en este grupo que deben concentrarse las políticas de capacitación laboral que, debido a su mayor flexibilidad, pueden ofrecer una respuesta en el corto o mediano plazo. Por eso, la oferta de capacitación debe estar diseñada acorde a las necesidades del sistema productivo.