La eurozona sale a defender su moneda
Los 16 países que adoptaron el euro acordaron medidas fiscales y financieras para contrarrestar la caída de Grecia.
Bruselas. Los gobiernos de la eurozona acordaron anoche poner en marcha de forma inmediata un mecanismo que movilice "todos los medios" a disposición de las instituciones y estados para defender la estabilidad de la unión monetaria europea.
"Todos somos conscientes de que hacemos frente a una situación muy seria en la zona, y de que vamos a hacerle frente juntos", declaró el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, tras la cumbre del Eurogrupo.
"Todas las instituciones comunitarias -la Comisión Europea, el Consejo de Ministros y el Banco Central Europeo-, así como todos los estados miembro de la eurozona, han acordado utilizar todos los medios a su disposición para asegurar la estabilidad", reza la declaración leída por Van Rompuy.
La propuesta de la Comisión Europea será examinada mañana por los ministros de Finanzas de toda la Unión Europea, que celebrarán una reunión extraordinaria, bajo presidencia española.
El presidente de la CE, José Dur#227;o Barroso, aseguró que los europeos harán "todo" para garantizar la estabilidad financiera de la zona. "Estamos todos unidos en torno a nuestra moneda", recalcó.
La declaración se produjo después de una semana negra en las bolsas europeas y en medio de señales cada vez más claras de que se está produciendo un contagio de la crisis de la deuda de Grecia a otras economías del sur de Europa.
El acuerdo de los líderes del Eurogrupo contiene asimismo lo que Barroso ha definido como un nuevo pacto de consolidación fiscal. "Todos los gobiernos están de acuerdo en tomar medidas adicionales" para alcanzar los objetivos de reducción de los déficit públicos.
También han reconocido la necesidad de que la Comisión Europea aplique "estrictamente" las reglas del Pacto de estabilidad y crecimiento, que fija el límite del tres por ciento del PIB para el déficit público.
Otra jornada negra. Ni siquiera los datos positivos sobre el empleo en Estados Unidos -en abril se crearon 290 mil puestos de trabajo- pudieron sacar a los mercados mundiales de su estupor, y los precios de las acciones volvieron a caer de manera generalizada ante los temores crecientes de que la crisis de deuda en Europa pueda propagarse y descarrilar la recuperación económica global.
En Wall Street ayer hubo otra jornada volátil, aunque no tanto como la sesión del jueves, que quedó en la historia por el peor desplome del promedio industrial Dow Jones. Ayer volvió a perder 1,3 por ciento y acumuló una caída de 5,7 por ciento en la semana, borrando todas sus ganancias del año.
En Europa, el FTSE 100, que agrupa a las empresas más capitalizadas de Gran Bretaña, cayó 2,6 por ciento, mientras que la libra tuvo fluctuaciones violentas.
El DAX alemán se hundió 3,3 por ciento, mientras que el CAC-40 francés se desplomó 4,1 por ciento. El retroceso en Europa siguió a las notables caídas en Asia. En Tokio el índice Nikkei 225 retrocedió 3,1 por ciento.
Los inversionistas de todo el mundo ven con temor los acontecimientos en la eurozona causados por la crisis de Grecia. Muchos economistas creen que Atenas acabará al final en la insolvencia pese al rescate de la UE y el FMI. Esos temores aumentaron por la creencia de que otros países podrían acabar en la misma situación, especialmente Portugal y España.
En Asia, las bolsas de Taiwán, Indonesia, Tailandia y Nueva Zelanda bajaron de forma espectacular. En Shangai, el Índice Compuesto retrocedió un 1,9 por ciento y en Hong Kong el Hang Seng terminó con una caída del 1,1 por ciento.

