La emisión ya financia un cuarto del gasto nacional
Las erogaciones aumentan más que el resto de la economía. Creció el financiamiento a través del Banco Central. S&P puso a la deuda argentina en perspectiva negativa.
La política de la Nación de direccionar el gasto público en mayor medida al impulso del consumo está condicionando el crecimiento de los próximos años. Más aun, cuando el financiamiento de estas erogaciones se realiza cada vez más con emisión monetaria que tiene un impacto en la inflación. Este escenario fue destacado en un informe que realizó ayer ante la prensa el Instituto de Economía del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba (CPCE). En la presentación, el economista Víctor Peralta resaltó que a partir de 2005, el gasto público nacional creció a tasas muy superiores al aumento del Producto Interno Bruto (PIB) nominal.
En 2012, la brecha se amplió al crecer las erogaciones más de 30 por ciento, mientras que el producto nominal lo hizo a menos del 20 por ciento. La participación del gasto sobre el PIB nominal tuvo el mayor valor desde 1994: más de un tercio. "El Gobierno presenta este crecimiento del gasto como una política anticíclica pero, en realidad, lo que hizo estos años (y sigue haciendo) es incentivar el consumo, no la inversión", considera Peralta. Esto tiene, entre otras, una consecuencia negativa en el nivel de crecimiento futuro. "El crecimiento que tuvimos del ocho o nueve por ciento no se pudo mantener por la insuficiencia de la inversión", dice. Y agrega: "Para volver a crecer a ese ritmo, se necesita una inversión del 30 por ciento del PIB, y hoy apenas supera el 21 por ciento. Con este nivel, no puede haber un crecimiento mayor al tres por ciento en los próximos años".Uno de los grandes limitantes es la falta de energía. Para crecer a un ritmo mayor habría que importarla y las divisas actuales no alcanzan. Dentro del gasto, resalta que, del modelo de los '90 que tenía una amenaza en el pago de intereses, se pasó a esta década con la "amenaza de los subsidios". Estos últimos representan el 26 por ciento del gasto. A esta realidad se le suma que, para financiar ese incremento del gasto hay un uso cada vez mayor de fondos del Banco Central, que terminan siendo inflacionarios. El financiamiento hoy responde a cinco fuentes: aumento de recursos tributarios, incremento de las contribuciones a la Seguridad Social, ganancias del Fondo de Garantía de la Anses y del Banco Central, adelantos transitorios del BCRA (emisión) y reservas (para pago de deuda). Los adelantos del BCRA crecieron a un promedio del 19 por ciento anual entre 2005 y 2008, pasaron a un ritmo del 50 por ciento entre 2009 y 2011 y aumentaron 90 por ciento en 2012, para llegar al 25 por ciento del PIB. Calificación en baja. Ayer, la agencia Standard & Poor's (S&P) colocó en perspectiva negativa a la deuda argentina y mantuvo en "B-" la nota de los bonos soberanos. "Refleja el mantenimiento de riesgos legales" debido al juicio con los holdouts , aclaró.

