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La economía constipada

Hoy faltan 45 días para que empiece el Mundial de fútbol de Brasil y 592 para que CFK imponga la banda presidencial a su sucesor, tras una larga década de kirchnerismo.

27 de abril de 2014 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La economía constipada

Hoy faltan 45 días para que empiece el Mundial de fútbol de Brasil y 592 para que CFK imponga la banda presidencial a su sucesor, tras una larga década de kirchnerismo.

Para los brasileños, falta demasiado poco tiempo para poder terminar el ya reformulado plan de obras que 
–increíblemente– parece que pondrá sus últimos toques de pintura horas antes del pitazo inicial.

Para los argentinos, falta aún mucho tiempo para continuar con una economía tambaleante más en lo político, pero no poco en sus fundamentals macroeconómicos. “Segundas partes nunca fueron buenas” para los presidentes argentinos, desde Hipólito Yrigoyen (con alternancia en Marcelo T.), pasando por el Juan Perón derrocado en 1955 y hasta con Carlos Saúl que, si bien llegó a tiempo para cruzar la banda a Fernando de la Rúa, dejó una bomba de tiempo cuyas esquirlas también acabaron con su carrera política.

Y terceras partes parecen peores. Al viejo Perón herbívoro se lo llevó una pulmonía mal curada que contrajo en Asunción, y Cristina Kirchner parece empecinada en dejar trozos de discursos que se volverán más ridículos cuanto menos poder tenga.

“La arquitecta egipcia”, “la madre de todos los argentinos”, “la abogada exitosa”, la que pide sólo temer a Dios “y un poquito” a ella también, ahora exhibió sus preferencias gastronómicas incluyendo el saludable arroz que –en su caso particular– la “constipa un poco”. “Suerte que no tiene que ir a una inauguración de La Serenísima para hablarnos del efecto de la Activia”, ironizaron en las redes sociales.

Encerrada en su cerrazón sobre la marcha de la economía, lo que queda del kirchnerismo duda, avanza y retrocede sobre medidas, algunas que serían correctas en un contexto integral, pero que se ejecutan sin vocación.

La gestión del Banco Central parece avanzar en un sendero con la suba de tasas, la búsqueda de un dólar más competitivo y hasta el permiso a Santander para remesar utilidades.

Pero desde el Ministerio de Economía parecen ver otro diagnóstico, con su negativa a mostrar los números al FMI, el ocultamiento de datos de pobreza y la sistemática negación del problema inflacionario.

Señales de la constipación económica aparecen por todos lados: cada día mueren empresas Pyme, las grandes empiezan a suspender de a centenares e innumerables sectores sufren contratiempos en sus cadenas de abastecimiento. Se venden muchos menos autos, motos y se escrituran muchos menos inmuebles también. El empleo –que venía creciendo últimamente por el sector público– entró en zona de alerta general y todos piensan más en no caerse que en cómo avanzar.

Sólo algunos miembros del Gobierno (y cada vez menos) creen que Argentina está mejor hoy que en 2011 y el maquillaje de datos es desbordado por una realidad que se palpa con sólo asomar la nariz a la calle.