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Inversión y exportaciones, protagonistas de esta etapa

Las rectificaciones económicas que practicó el Gobierno no son inocuas: el consumo será el gran perdedor de 2016; un costo inmediato que se debe afrontar para lograr un beneficio de largo plazo.

17 de abril de 2016 a las 12:05 a. m.
Inversión y exportaciones, protagonistas de esta etapa

El Gobierno asumió con fuertes condicionamientos tanto en el plano político como en el económico. Entre los primeros, los clavos fueron un congreso sin mayorías propias y escasas gobernaciones de signos políticos afines. Esas dos instancias las pudo administrar y logró la aprobación y el acompañamiento de los ajenos en leyes sustanciales, como el acuerdo con los holdouts. Entre los condicionantes económicos el listado enumera desequilibrios macro (fiscal, monetario y externo), un excesivo tamaño del Estado, habituado a intervenciones discrecionales; distorsión de precios relativos claves como tipo de cambio, tarifas, inflación; y una economía estancada con eje en el consumo, escasa inversión y exportación. Beneficios y costos Es cierto que en sólo 100 días se ha avanzado en pos de estabilizar la macro y mejorar la situación de varios mercados y sectores; se logró una flotación cambiaria sin control de capitales, un Banco Central independiente y un programa fiscal de reducción de déficit con medidas que apuntan a mejorar las perspectivas; como la reducción de restricciones al comercio exterior, una corrección de tarifas y de los precios de la energía. Pero estas rectificaciones no son inocuas. Plantean desafíos, obstáculos y, evidentemente, disponen que el consumo será el gran perdedor de 2016; un costo inmediato que se debe afrontar para lograr un beneficio de largo plazo. Esta es sin dudas la consecuencia natural de la devaluación de la moneda, un ajuste de precios relativos, elevadas tasas de interés y de paritarias pendientes de convenio en algunos gremios, en el marco de una actividad que por estos meses, no exhibe crecimiento. Salarios viejos Los primeros indicadores del año exhiben los efectos de estas correcciones que, como era previsible, generaron una contracción en el nivel de compras de los argentinos, impactados por un escenario de precios nuevos y salarios viejos. El año empezó marcando esa dinámica: en enero, las ventas de supermercados se contrajeron un 2,2 por ciento, las de los shopping cayeron el 3,3 y las del rubro textil, el 10 por ciento, siempre comparando con el primer mes de 2015. Estos guarismos se podrían modificar durante el segundo semestre, estimulados por una desaceleración inflacionaria motivada porque los ajustes de precios relativos ya pasaron, la política restrictiva del Banco Central empezaría a surtir efecto y cierta estabilidad del tipo de cambio en un contexto de ingresos de capitales contribuiría a moderar las expectativas devaluatorias.El cuadro se completa con un cierre de paritarias que daría un panorama más claro sobre los ingresos, además de un repunte en el nivel de actividad. Cambio de motor No obstante, el motor de la economía ya no será el consumo como en la gestión anterior. En este nueva etapa, la apuesta es que la energía sea impuesta por la inversión y las exportaciones, el largo plazo en lugar de lo inmediato. Es claro que el consumo va a crecer, pero a un ritmo más moderado (ya no contará con el estímulo de políticas monetarias y fiscales tan expansivas como un año atrás) y en sintonía con el ritmo de crecimiento de toda la economía.