Innovar, articulación público-privada
De los 50 países más innovadores del mundo, Argentina ocupa el puesto 45 y es el único latinoamericano en un listado que encabeza Estados Unidos.
De los 50 países que integran el ranking que elabora Bloomberg con los más innovadores del mundo, la Argentina ocupa el puesto número 45 y es el único latinoamericano en un listado encabezado por Estados Unidos, seguido por Corea y Alemania.
Innovación es hoy una palabra que se usa en la misma proporción y con igual frecuencia que lo que se supo usar el término competitividad años atrás.
¿Por qué? Básicamente, porque permite a una compañía, a una industria o a un país diferenciarse, generar valor social, promover el desarrollo del capital humano genuino y la inclusión social.
Un recorrido por los primeros lugares del ranking permite extraer con relativa facilidad algunas conclusiones sobre los aspectos centrales en recrear un marco adecuado para promover esa innovación al interior de un país.
Hay, para empezar a generarlo, un decálogo tendiente a crear las condiciones adecuadas: marcos regulatorios claros, cultura de negocio sostenible, defensa del derecho de propiedad, inversión en educación de calidad, inversión en energía e infraestructura, diversificación de la matriz productiva, acceso al crédito y al mercado de capitales, inserción e integración al mundo, combate a la corrupción y preservación de la seguridad jurídica y física de las personas.
Pocas dudas hay respecto de la creatividad argentina y la existencia de un campo fértil para innovar en nuestro país. La capacitación técnica y el conocimiento, la adaptabilidad a los entornos cambiantes y la calificación profesional de los argentinos son reconocidas internacionalmente. De allí que, sin importar geografías o culturas, hoy en los grandes centros de innovación internacionales se encuentran compatriotas involucrados en los avances de las distintas disciplinas.
Puertas adentro, en Argentina la Innovación y el Desarrollo han comenzado a posicionarse como una prioridad política, empresarial y académica, generándose círculos virtuosos que alientan a la generación de prácticas públicas tendientes a incentivar su localización. La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) es un ejemplo, como otros, del creciente campo de investigación que tenemos a nivel país, con casi 100 centros de investigación propios. Mientras tanto desde las áreas de Ciencia y Tecnología del Gobierno provincial se impulsa –a través de políticas de incentivos–, la innovación aplicada en la provincia.
En ese sentido, podemos decir que uno de los descubrimientos más relevantes de nuestros tiempos es que los procesos colaborativos entre actores públicos, privados, académicos y sociales son más fructíferos y menos costosos para las partes involucradas, para la sociedad y para el medio ambiente.
De esta manera para que con mayor intensidad se desarrolle la Innovación y el Desarrollo en nuestro país, es necesario no sólo repasar e implementar el decálogo arriba expuesto, sino, fundamentalmente estar dispuestos a un diálogo fluido entre todos los públicos con interés genuino para hacerlo realidad.
*Presidente AmCham Delegación Córdoba.

