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Holdouts: 30 días de incertidumbre que impactarían de lleno en la economía

Es urgente emprender la corrección fiscal, ya que financiar el déficit del Estado elevará la relación entre pesos y dólares. Los riesgos de que se concrete un escenario positivo o negativo no pueden descartarse.

30 de junio de 2014 a las 12:01 a. m.
Dante Sica*
Holdouts: 30 días de incertidumbre que impactarían de lleno en la economía

Finalmente se conoció la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos (EE.UU.) ante la demanda de los holdouts, bonistas que no entraron a los canjes de 2005 y 2010 contra Argentina. El máximo tribunal rechazó el writ of certiorari (procedimiento de revisión de instancias inferiores, propio del derecho norteamericano) que presentó la defensa argentina, dejando firme los fallos de primera y segunda instancia que obligan al país a cumplir con el pari passu (cláusula de tratamiento igualitario) y, con ello, pagar a este grupo de bonistas. La decisión cayó como un balde de agua fría, ya que no parecía probable que fuera denegado sin solicitar al menos la opinión previa del Procurador General de los EE.UU., un escenario que no sólo era considerado como el más probable por la mayoría de los analistas sino también en los mercados financieros, a juzgar por las posiciones tomadas con anterioridad a la noticia. Esto dada la relevancia internacional del caso, por estar en juego la interpretación de Ley de Inmunidad Soberana, y por sus potenciales consecuencias en la relación bilateral entre Argentina y EE.UU. Si bien se trata de alrededor de 1.300 millones de dólares –monto que no pareciera inmanejable dado que el nivel de reservas del país, que se ubica apenas por debajo de los 30 mil millones de dólares– este fallo podría disparar un efecto dominó sobre el resto de los acreedores que no entraron a ninguno de los canjes pero que no habían litigado. Como argumentaron la presidente Cristina Fernández y el ministro de Economía, Axel Kicillof, estos bonistas podrían exigir que se les diera el mismo tratamiento favorable, de manera que Argentina podría verse obligada a pagar alrededor de 15 mil millones de dólares, cifra que de ningún modo podría cubrirse con el nivel actual de reservas sin que esto exponga al país a una vulnerabilidad externa. En las pasadas horas, los tiempos de resolución de este conflicto parecieron acelerarse. Es que la decisión del juez Thomas Griesa de frenar el pago de Argentina de los vencimientos correspondientes a junio obliga al país a arribar a un acuerdo con los holdouts en el plazo de un mes para evitar el default . En este contexto, si bien no puede descartarse un escenario en que Argentina entra en cesación de pagos, lo más probable es que el Gobierno logre resolver el conflicto a través de una negociación con estos fondos. Esto será determinante en el objetivo de las autoridades de acceder a los mercados voluntarios de deuda en el corto plazo. Es que, tras acordar un pago con la española Repsol, reconocer los juicios con sentencia firme en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), y reestructurar la deuda con el Club de París, el Gobierno apuntaba a contar con algunos fondos frescos durante la segunda mitad del año para aliviar la restricción externa, y así suavizar los costos sobre la actividad del ajuste en marcha. Esta estrategia se había convertido en el eje de la política económica en los pasados meses, pero ha quedado en stand by en función de la resolución de este conflicto. Y esto resulta fundamental de cara al segundo semestre. Es que, sin el alivio esperado en el frente externo, los grados de libertad del Gobierno para conducir a la economía en los próximos meses se estrecharían. En primer lugar, es más urgente emprender la corrección fiscal: sin márgenes desde el sector externo, los pesos volcados al mercado por la emisión para financiar el déficit se volverían aún más abundantes en relación a los dólares disponibles. En otras palabras, los grados de libertad para utilizar el tipo de cambio como ancla nominal se diluyen, al tiempo que se incrementa el esfuerzo requerido de parte del Banco Central en materia de tasas de interés. Mientras tanto, la imposibilidad de acceder a financiamiento externo en lo inmediato también ocasionaría un escenario todavía más ajustado en los próximos meses, tanto para las importaciones como en materia de giro de utilidades y dividendos. Hay que tener en cuenta que desde principios de año la autorización de compras externas ha sido muy ajustada, e incluso se habría observado un endurecimiento en el pasado reciente, a pesar de la mayor oferta de divisas proveniente de la liquidación de exportaciones agrícolas. Obviamente, teniendo en cuenta la elevada incertidumbre que existe actualmente en relación a cómo se resolverá el litigio con los holdouts , y las novedades que se espera se vayan sucediendo en los próximos días, los riesgos de que se materialice un escenario alternativo –ya sea más optimista, que abra la puerta rápidamente al país a los mercados financieros, o uno negativo que involucre un default – no resultan para nada despreciables. Mientras tanto, hasta que el panorama sobre esta cuestión resulte algo más claro, seguirá primando la incertidumbre y la volatilidad.

*Director de abeceb.com y exsecretario de Industria de la Nación