Fondos escasos para energía en déficit
Cada vez le cuesta más al Estado sostener los subsidios a la energía, que este año se llevarán más de 172 mil millones de pesos. El Presupuesto 2015 prevé menos dinero, lo que implicaría que las tarifas deben seguir aumentando. Pero también cae el consumo.
Los subsidios a sectores económicos, más precisamente al energético, son para el Estado nacional una mochila cada vez más pesada. Sin embargo, no está claro que el Gobierno quiera salirse del camino de mantener tarifas vía subsidios. El Presupuesto 2015 prevé menos subsidios, lo que implicaría nuevos ajustes de tarifas. Pero este año la previsión era la misma y los subsidios más que se duplicaron.Un trabajo de Juan Pablo Paladino, Jefe de Investigaciones de la consultora Ecolatina, analizando los presupuestos del Estado, muestra que entre 2013 y 2014 el Gobierno nacional prometía disminuir los subsidios y, sin embargo, los terminó duplicando a 237,6 mil millones de pesos. Pese a que el monto al sector energético fue más que el doble (172 mil millones de pesos), aun así servicios como el gas natural aumentaron más del 600 por ciento, al tiempo que la tarifa eléctrica este año no aplicó la baja de invierno que se implementó entre 2009 y 2013, por lo que en términos reales también subió.El Presupuesto 2015 también prevé menos subsidios para sectores económicos, entre ellos el energético (ver el cuadro). Sin embargo, como el Gobierno subestima ingresos y gastos, no sería una novedad que vuelva a suceder lo mismo. El problema es que ya no tiene las mismas reservas y el déficit fiscal viene en aumento."El gasto total prevé un crecimiento de 13 por ciento, por lo que se deduce que debería producirse un recorte de subsidios. Lo que sucede es que todos los proyectos incluyeron recortes de subsidios y nunca se cumplieron, la ejecución de gastos supera siempre al presupuesto", explica Paladino.Mantener las tarifas estables, lo que para el Gobierno en algún momento quiso ser un ancla para la inflación, hizo que en casi una década los subsidios aumentaran 22 veces su tamaño: de 10 mil millones en 2005 a 232,6 mil millones este año.¿Cómo sostiene estos subsidios? Cada vez con más emisión de dinero y cada vez menos con reservas, incentivando la inflación y quitando dólares a la importación.¿Habrán llegado a su techo el volumen de subsidios? ¿Es necesario modificar la matriz energética argentina, que en 2015 absorberá casi 165 mil millones de pesos? Qué hacer con los subsidios Este fue uno de los temas que se trató, días atrás, en una de los paneles de las 47 Jornadas Internacionales de Finanzas Públicas, organizadas por la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). La mesa tuvo la participación de Alfredo Visintini, docente de la FCE; Andrés Chambouleyron, consultor de Compass Lexecon y Walter Cont, economista de Fiel y docente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Contrariamente a lo que se piensa, los subsidios al sector energético no están direccionados a las empresas de servicios públicos (como sí sucede en el transporte), sino a cubrir la diferencia entre el costo de generación y distribución y precio de la tarifa al usuario.En este marco, Chambouleyron mostró un trabajo realizado sobre los servicios del área metropolitana de Buenos Aires (Amba), según el cual si el Estado retirara los subsidios a todos los servicios (principalmente electricidad, gas natural y combustibles), una familia tendría que pagar 1.600 pesos más de lo que hoy abona, por lo que su cuenta de servicios públicos superaría rápidamente los dos mil pesos.El economista advierte que si en 2002 se hubieran aplicado aumentos de 200 por ciento a los servicios públicos, algo difícil de pensar en plena crisis, se hubiera evitado violar el marco regulatorio de los servicios públicos. Ahora, volver a lo establecido por los marcos regulatorios de los '90, implicaría aumentos del 800 al mil por ciento, porcentaje que parece aún más difícil de aplicar, aunque la suba de este año del gas natural se le acerca.Mientras tanto, el gas natural genera un déficit de 32 mil millones de pesos para sostener un esquema desigual. "El que compra gas en garrafa paga 20 veces más que el usuario de un barrio como San Martín", resalta Visintini.A su vez, en generación, el déficit del sector electricidad está en torno a los 34 mil millones de pesos, advierte Cont, conteniendo un sistema que en generación crece al 3,5 por ciento anual, cuando en capacidad aumenta a un 2,5 por ciento. Ese punto de diferencia son los problemas que los usuarios tenemos en cada pico de consumo.

¿Cuánto tardó Estados Unidos en salir del mismo atolladero?
No somos el único país que aplica subsidios para frenar subas de tarifas. Estados Unidos también lo hizo.
Al país del norte le llevó 25 años salir del atolladero.
Así lo advirtió el economista Walter Cont, quien recordó que el gobierno norteamericano implementó un sistema de control de precios de gas natural a fines de la década del ‘60 y principios de los ‘70.
Este esquema de control de precios y subsidios, según explicó Cont, provocó que el país del norte se encontrara con menos reservas de gas que la necesaria para cubrir la demanda interna, lo que lo obligó a importar.
“Para EE.UU. no tener abastecimiento energético era muy importante. A principios de los ‘70, tuvo que empezar a fijar programas de precios para la remuneración de gas en boca de pozo nuevo y otro precio para el gas viejo; debió remunerar las nuevas inversiones a precio diferencial para incentivar la exploración y producción, mientras el gas existente se remuneraba al precio vigente. El trabajo de convergencia para lograr unir estas dos tarifas les llevó alrededor de 25 años”, explicó el economista.
Para salir del atolladero de grandes subsidios, tarifas bajas y malos servicios, Chambouleyron propuso separar la inversión en producción y activos del sistema energético nacional, que queden a cargo del Estado, y que la atención al consumidor, mantenimiento y calidad quede para el sector privado.
Según el consultor, esto permitiría actualizar las tarifas a un monto menor al que se requiere si el ajuste de los precios tuviera que cubrir las inversiones necesarias para extender la red y aumentar la producción.
“La idea es que las empresas públicas se conviertan en operadores de la red, de manera tal que la tarifa cubra mantenimiento, atención al cliente, reparación de averías, facturación y cobranza”, dijo Chambouleyron.

