Seguros de "default", un arma de doble filo
El mercado necesita mayor regulación; el problema es que en los momentos de crisis, ésta puede llegar a generar efectos encontrados, algo que podría pasar ahora con los seguros de default. Marina Dal Pogetto.
No sólo las calificadoras de riesgo han actuado en forma procíclica, aumentando en forma exponencial los costos de salida de la crisis vía la baja sucesiva en la calificación de las deudas de los países de la periferia europea con problemas de solvencia. Las cuales hasta 2008 venían siendo calificadas como AAA. También, los derivados financieros vienen jugando un partido similar, en particular los seguros de default o CDS (Credit Default Swaps, o sea seguros para cubrirse de un incumplimiento de pagos), cuyos precios siguen escalando a medida que bajan las calificaciones. Esta retroalimentación exacerba los problemas de solvencia en países donde los ajustes nominales vía baja de gastos y/o aumento de ingresos incluyendo privatizaciones (como es el caso del paquete griego), no alcanzan para restaurar la confianza del mercado, en medio de salvatajes financieros condicionados al ajuste nominal. De este modo, los CDS cuyo objetivo original apuntaba a acotar los riesgos de cartera vía la compra de estos seguros, terminaron convirtiéndose en un activo en sí mismo que permite a los tenedores ganar mucho apostando en contra de la deuda de estos países. Es que para comprar los seguros no hace falta tener en cartera el activo subyacente. Es decir el bono que se está cubriendo, por lo que la correlación termina siendo la inversa y el precio de la deuda y por ende las tasas de interés que pagan estos países empiezan a estar condicionados por la suba en los costos de los seguros anti default, cuya demanda se potencia a partir de la decisión de las calificadoras. Cabe remarcar que a fines de 2010 cotizaban en el mercado global CDS por un valor equivalente a 1,5 trillones de dólares, que cubren una deuda de casi 30 trillones de dólares medida a valor nominal, el equivalente a dos veces el PIB de USA. Estas apuestas fueron las que terminaron mal en 2008, luego de que la quiebra de Lehman Brothers hiciera imposible el pago por parte de AIG de los seguros anti default vendidos en el mercado. Situación que estuvo a punto de hacer colapsar el sistema de pagos global si no hubiera mediado el salvataje por parte de la FED de 80 mil millones de dólares. En ese entonces quedó en evidencia que cuando el problema detrás es sistémico, no existe banco privado que pueda responder frente al default, sin la capacidad de un banco central. Evidentemente, este mercado requiere una mayor regulación, aunque es en los momentos de crisis cuando esta mayor regulación puede generar efectos encontrados. Un freno a la oferta de CDS podría derivar en una mayor suba en los precios frente al aumento en la demanda de estos activos y exacerbar el problema. Probablemente, una intervención directa en el mercado de CDS en lugar de la compra directa de activos por parte del BCE sería más eficaz a la hora de intentar amortiguar la dinámica del mercado, al igual que la prohibición de comprar cobertura sin tener en cartera los activos subyacentes.

