¿Nos salvará la soja?
El complejo agroindustrial cordobés tiene un "efecto cascada" sobre maquinaria, autos e inmuebles. Un ojo sobre Brasil. Juan Turello.
"Afuera, el mundo está terrible". Con esta frase, que incluye una ironía sobre los recientes vientos que azotaron a Córdoba, un empresario con fuertes lazos con el mundo financiero internacional, graficaba el mal clima que viven los mercados. El huracán se originó en Grecia y sus estragos se hicieron sentir sobre Irlanda y Portugal. El tsunami financiero volvió a cobrar fuerza y parecía arrastrar a Italia y España. Ésta no ha despejado los temores definitivamente, mientras que Italia encaró un severo plan de ajuste por 45 mil millones de euros. En medio de la tormenta, Estados Unidos estuvo el 2 de agosto último al borde del default por una dura pelea entre republicanos y demócratas sobre cómo enfrentar el descomunal déficit, que le quita valor al dólar. Luego, sobrevino la baja de la calificación de su deuda, pero no tiene un problema de solvencia sino de políticas ("herramientas") para revertir su raquítico crecimiento y generar empleo. Los jóvenes sienten que viven en un mundo sin perspectivas económicas favorables. Miles de ellos –con su título profesional bajo el brazo– no consiguen trabajo o el que hay está muy lejos de su ideal. Conclusión: los "indignados" ocupan Madrid, protestan con violencia en Londres y hasta rechazan el sacrificio heroico que demanda vivir en Israel. En Chile, los jóvenes luchan por una educación gratuita y de calidad, que les permita ganarse su lugar. ¿El capitalismo está en su fase final? ¿El mercado carece de herramientas para hallar una salida a la crisis que también golpeará a Brasil y la Argentina? No hay certezas ni respuestas definitivas. ¿Y por casa? Argentina se proclama "blindada" frente a la tormenta, pero sus instrumentos son más débiles que en 2008. El superávit fiscal se perdió. En julio, el "rojo" alcanzó a 200 millones de pesos, pese a una fuerte transferencia de recursos del Central (1.572 millones). En 2010, el superávit había sido de 2.671 millones. La balanza comercial se reduce mes a mes porque las cantidades exportadas son casi las mismas, mientras que las importaciones crecen con fuerza por el aumento de la demanda y producción interna. Nos salva el incremento de precios que tuvieron las commodities (granos y aceites). El consumo mundial de soja creció cuatro por ciento anual en las últimas tres décadas, subraya un informe de los economistas Juan Manuel Garzón y Alejandro Izaguirre (Ieral de la Fundación Mediterránea). La mitad de esa demanda provino de China. El incremento obedece a un mayor consumo mundial de carnes aviar y porcina. En ese período, la Argentina pasó de producir cuatro millones a 50 millones de toneladas en la última campaña. La oleaginosa cerró el viernes a 1.365 pesos en Rosario (uno de los valores más alto del año), mientras que los contratos para la cosecha en mayo de 2012 se pactaron a 325 dólares (1.368 pesos al cambio del viernes). En la próxima campaña, Córdoba espera pelear el primer lugar como la provincia más sojera. El rendimiento tiene un efecto cascada sobre los sectores metalmecánico (maquinaria agrícola y autos) y construcción. En el primer semestre, la actividad económica creció seis por ciento por la construcción (empujó la obra pública), la industria metalmecánica y el consumo, según Guillermo Acosta (Bolsa de Córdoba). Una buena campaña agrícola pondría a Córdoba a resguardo de los fuertes vientos externos. Sin embargo, el impacto de la crisis sobre Brasil obligaría a abrir el paraguas. La industria brasileña se halla estancada (creció 0,5 en los últimos 12 meses) y allí va el 65 por ciento de las exportaciones industriales (MOI).

