Mejoramos, pero el contexto no ayuda
Córdoba ganó en competitividad y en el análisis interno, pero el país retrocedió a nivel global. Juan Turello.
E n términos futbolísticos, la situación podría definirse como "jugamos bien, pero no clasificamos para el Campeonato Mundial". Este es el concepto que surge a partir del dato cierto de que la provincia de Córdoba mejoró en sus indicadores de competitividad en relación a las otras 23 jurisdicciones del país, pero la Argentina retrocede en estos ranking a nivel global."Córdoba mejoró su posición en relación al décimo lugar que había obtenido en 2009", anticipa a La Voz del Interior Guillermo Acosta, titular del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Bolsa de Comercio, que mañana difundirá el indicador en un acto que reunirá a la mayor parte de la dirigencia provincial. "Las mejoras se observan en los rubros recursos humanos y naturales, en los cuales Córdoba se ubica quinta a nivel país, y en innovación, en el que clasifica sexta, pero seguimos mal en infraestructura y gobierno", afirma Acosta. El economista se reserva la mención del lugar que tendrá finalmente la provincia, pese a que reconoce que se ubicará entre los 10 sitios más competitivos del país. La expectativa es saber también qué lugar tendrá Santa Fe, una provincia de similares características poblacionales y económicas. El índice de competitividad provincial se elabora en base a parámetros que utiliza Chile para medir sus distintas regiones, y reconoce siete factores en la ponderación: personas, empresas, infraestructura, gobierno, recursos naturales, innovación, ciencia y tecnología y resultados económicos. Las encuestas se efectuaron a 1.200 líderes regionales del país. "Espero que sirva para discutir qué proyecto público debe asumir cada provincia en su desarrollo", concluye Acosta. Cómo nos miran. Quizá Córdoba puede celebrar una mejor posición competitiva, situación que se vislumbró también en varias provincias, incluso en el achatamiento de las diferencias entre las más y menos atractivas para el desarrollo de negocios. Lo malo es que esto sucede en medio de la difusión de índices mundiales que sitúan a la Argentina en posiciones mediocres o cada vez más lejos de los sitios a los que puede aspirar por su capital humano, la variedad y riqueza de los recursos naturales y la ausencia de graves conflictos sociales. Pero la falta del respeto a las leyes y a los contratos tira abajo cualquier mejora en el campo económico.La tendencia moderna de la economía tiende a privilegiar la medición de las condiciones del Gobierno y de respeto a la Justicia, incluso a veces por encima de los índices de rentabilidad. En definitiva, se valora más el "clima de negocios", que las tasas de rendimiento. Y ahí nos va muy mal. Dos ejemplos de muestra: Corte Suprema de Justicia. El Gobierno nacional alentó al mandatario de Santa Cruz, Daniel Peralta, a desconocer el enésimo fallo del máximo tribunal de justicia del país que ordenó reponer en el cargo al ex procurador Eduardo Sosa. La presidenta Cristina Kirchner bromeó incluso con "darle asilo" a Peralta en la Casa Rosada, si el Congreso decidiera intervenir la provincia para dar acatar la resolución judicial. Cuando un Gobierno –en este caso, uno de los tres poderes de la República– alienta a desconocer lo que decide la Corte, abre las puertas a la anarquía en las relaciones. Cualquier ciudadano o empresa está habilitado luego para desconocer lo que resuelva el máximo tribunal del país. Grave, muy grave. Toma de colegios. Cuando el Gobierno nacional les hace un guiño a estudiantes y universitarios para la toma de escuelas o facultades con el único objetivo de desgastar la gestión de Mauricio Macri al frente de la ciudad de Buenos Aires, abre la puerta para que cualquier actor social que se sienta damnificado, imite esa actitud. Por caso, cuando los vecinos de Córdoba sientan que no están atendidos sus pedidos de cospeles para al menos poder trasladarse por la ciudad, están habilitados para tomar los quioscos y la empresa que los distribuye. ¿O no? Estos temas –que hacen a la "cultura" del país– son mucho más graves que si los indicadores miden bien o mal una gestión.Daniel Zovatto, titular del Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec), recordó a La Voz del Interior que el Foro Económico Mundial (WEF, según sus siglas en inglés) desplazó a la Argentina del puesto 85 al 87 en cuanto a su competitividad, muy lejos de Chile (30, el mejor de la región), Brasil (58) y México (66). El índice incluye a 139 países."El entorno institucional argentino es uno de los peores del mundo, con poca confianza pública en los políticos y profunda preocupación por la seguridad jurídica", dice el Foro para justificar la baja de la nota.La reciente encuesta de la revista Newsweek sobre "los mejores países del mundo" nos colocó en la mediocre posición 46 entre 100 naciones.Como señala Zovatto, los ranking sirven "para aportar valiosa información que permita reflexionar sobre la situación y ubicación global" de la Argentina y emprender la tarea de mejorar la educación, las instituciones, el respeto a la Justicia, la transparencia, el combate a la corrupción y la búsqueda de consensos para avanzar. Córdoba está mejor, aunque los rubros sobre infraestructura y Gobierno tengan una mala nota, pero la Argentina tiene en general poco para festejar.

