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Grecia: de la quita "voluntaria" al default encubierto

Después de una semana de enorme volatilidad en los mercados, Grecia anunció que el 85,8 por ciento de los acreedores privados entraron al canje. Federico Furiase.

11 de marzo de 2012 a las 12:02 a. m.
Federico Furiase (Analista de Estudio Bein & Asociados).
Grecia: de la quita "voluntaria" al default encubierto

Después de una semana de enorme volatilidad en los mercados, Grecia anunció que el 85,8 por ciento de los acreedores privados entraron al canje. Esta reestructuración era condición necesaria para acceder al segundo rescate al país por 130 mil millones de euros.

El canje implica una quita nominal de 53,5 por ciento de la deuda griega, que en términos de valor presente representa una reducción de hasta el 75 por ciento. Esto es así dado el estiramiento en los plazos y los menores intereses que devengan los nuevos títulos (dos por ciento hasta 2015, tres por ciento hasta 2021 y cuatro por ciento, después). Si bien el nivel de participación superó el piso de adhesión del 50 por ciento, necesario para que no se caiga el canje evitando así un escenario de default desordenado con disrupción financiera, no supera el umbral del 90 por ciento. Monto a partir del cual el canje aplicaría automáticamente bajo la categoría de default "voluntario". Vale recordar que el escenario de sustentabilidad fiscal que maneja la Troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y FMI) –consistente con un ratio de deuda a PBI del 120 por ciento en 2020 y que es condición necesaria para la implementación del segundo paquete de rescate– requiere como mínimo de un nivel de aceptación del 95.Por lo tanto, la participación alcanzada se ubica en línea con un escenario de default controlado con aplicación de las cláusulas de acción colectivas. Estas cláusulas obligan a los holdouts (quienes rechazan la oferta del canje) a aceptarla, extendiendo los niveles de adhesión al 95,7 por ciento. Sin embargo, no alcanzó para evitar que la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (Isda en inglés), gatillara el pago de los contratos de seguros contra defaults (CDS), al interpretar dicho escenario como un evento de crédito (es decir, default) en un mercado donde la exposición neta de los CDS sobre la deuda griega asciende a 3.200 millones de dólares. Mientras tanto, Grecia evita un escenario de default desordenado en un mundo donde la inyección de liquidez del Banco Central Europeo mantiene acotado el contagio financiero hacia los bancos y las economías fiscalmente comprometidas. A pesar de esto, los efectos contractivos del ajuste nominal seguirán pesando sobre los bolsillos del pueblo heleno en una economía donde la sintonía fina de la política jugará entre las restricciones de la Troika y la estabilidad social.