El medallero argentino
Ojalá que el medallero económico mundial nos encuentre compitiendo por algo. Héctor Marín.
En la Antigua Grecia, durante los Juegos Olímpicos reinaba una tregua sagrada, las guerras eran suspendidas para dar paso a un período de paz temporal. Con el correr de las eras, esa costumbre parece haberse trasladado a nuestros tiempos en materia financiera. Por lo menos, en el panorama internacional la calma reina, aunque no así en el país, siempre dispuesto a darnos sorpresas. En la semana, los mercados del Viejo Mundo dejaron de dar señales negativas, cuando desde el Banco Central Europeo se generaron los mecanismos necesarios para terminar de apostar a la baja, y el Dow Jones siguió su racha ascendente, a pesar de que el viernes se conoció que el comercio exterior de China se desaceleró fuerte en julio (los precios de las acciones norteamericanas estuvieron bajo presión, aunque terminaron positivos).En Argentina, por un lado, empiezan a verse recomendaciones de analistas externos para orientar los fondos a la compra de bonos locales (en dólares y pesos), pero, por el otro, sigue la molestia generalizada por el endurecimiento del "cepo cambiario" y la nueva norma de la Comisión Nacional de Valores sobre valorización de activos en el exterior a precio dólar oficial, con el fin de restringir operaciones de fuga de divisas. Esto derrumbó los precios de acciones y bonos en dólares el jueves, aunque el viernes corrigió. No obstante, se observan atractivos en el RO15 (reemplazante natural del Boden 2012), el AA17, y bonos provinciales emitidos en dólares, como los de Buenos Aires, y en papeles privados, como Banco Francés, Galicia y Petrobras. Ojalá que el medallero económico mundial nos encuentre compitiendo por algo.

