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¿Es negocio ser argentino?

Para el Gobierno nacional, un cordobés merece mucho menos que otros argentinos en la asignación de las partidas presupuestarias.

22 de septiembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
¿Es negocio ser argentino?

Para el Gobierno nacional, un cordobés merece mucho menos que otros argentinos en la asignación de las partidas presupuestarias. Por caso, la séptima parte que lo que recibirá un habitante de Buenos Aires y su conurbano, donde –al final de la década kirchnerista– se siguen aglomerando provincianos e inmigrantes que no encuentran contención en sus lugares de origen. Está bien: se podrá decir que es lógico que una provincia rica como Córdoba (o Santa Fe) sea "solidaria" con el conjunto nacional. Lo esperable sería, al menos, un trato equivalente a semejante solidaridad inconsulta.Entre las partidas del voluminoso Presupuesto nacional (que además subestima ingresos para luego adjudicarlos "a dedo") no se contempla, por ejemplo, el inicio de las obras del subterráneo para nuestra ciudad Capital, una traza colonial que no tiene demasiadas alternativas para morigerar los embotellamientos de tránsito.Un informe que se difundió la última semana, da cuenta de que el proyecto de Presupuesto enviado al Congreso prevé que la Nación gaste en 2014 en Córdoba 11.226 pesos por cada habitante, una nimiedad frente a los 90.915 pesos que gastará por cada porteño. Pero además del "destrato" monetario, la Nación somete a las autoridades cordobesas (e institucionalmente a todos sus habitantes) a un ninguneo sistemático: la Presidenta visitó esta semana la zona de los incendios (dos horas de su agenda) sin avisar antes a las autoridades. O con una llamada apenas tres horas antes, según la versión. Luego "puenteó" instancias para hacer anuncios y concesiones graciosas más propias de una monarquía decimonónica que de una república moderna. Desde algún pragmatismo sin principios, se podría decir que todas estas "sanciones" son resultado de la falta de alineamiento de Córdoba y sus gobernantes con los deseos políticos del Gobierno nacional, de la misma manera que Santa Fe es relegada en la asignación de partidas porque su población es tan altanera que no acompaña al oficialismo nacional.Es claro (aunque vendría bien cuantificarlo numéricamente) que los aportes de los cordobeses a las arcas nacionales vía impuestos son ampliamente superiores a las partidas que la Nación regresa a Córdoba en forma directa o indirecta. El ocho por ciento de la población argentina que vive en esta provincia, sus productores y empresarios colaboran en mucha mayor proporción que los beneficios que reciben en contraprestación.Económicamente, hace rato que no es "negocio" para Córdoba ser parte de la Argentina. Desde que De la Sota se cruzó a la vereda opuesta al kirchnerismo, además, tampoco lo es en términos políticos. Lo que las provincias dan a la Nación y reciben de ella es una materia pendiente que algún día deberá abordarse.