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Energía: la crónica de la muerte más anunciada

En 2006, la producción de gas empezó a caer. En el invierno de 2007, comenzaron los cortes a la industria. Hoy afecta a los particulares.

29 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Paula Martínez y Diego Dávila
Energía: la crónica de la muerte más anunciada

"En el invierno de 2007, la industria comenzó a reclamar más inversión pública por la carencia energética que tiene el país. No nos escucharon a tiempo y ahora el problema llegó a los particulares". Así se quejó amargamente Emilio Etchegorry, presidente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc), quien advierte que los dirigentes empresarios son cuestionados ahora por sus pares. "Nos reclaman diciendo 'ustedes no hacen nada', pero la verdad es que es la política la que se olvidó de la gente; hoy la inversión pública va detrás del desarrollo económico", indica. La crisis energética y de los servicios públicos que se vivió en Córdoba y en otros puntos del país es la más anunciada de todas las crisis, básicamente porque todos los años se repite ocasionando los mismos problemas: sin gas en invierno y sin energía eléctrica en el verano.En materia eléctrica, el problema es de distribución, donde la inversión pública es escasa y la tarifa no alienta a la inversión privada. El precio en Córdoba es casi nueve veces más caro que en el Gran Buenos Aires, pero comparados con los países de la región bastante más barata: 21,5 por ciento menos que Brasil (la menor diferencia negativa) y 60 por ciento más barato que Chile, según un estudio de Abeceb.com. En materia de gas natural, la producción creció hasta 2005, cuando llegó a los 50 millones de metros cúbicos por día. Desde ese momento empezó a descender en forma ininterrumpida. Entre noviembre de 2012 y octubre pasado, el país produjo 44,5 millones de metros cúbicos, marcando una caída interanual de 5,9 por ciento, con lo cual es de esperar que si el invierno 2014 es crudo se producirán más restricciones.Esta menor producción se está compensando con más compras de gas natural al exterior. Pero la balanza energética (la suma de exportaciones e importaciones) ha provocado al país la pérdida de 12.300 millones de dólares. Si la producción sigue en caída, ese déficit será necesariamente mayor. El problema es que el país debe frenar el ritmo de liquidación de reservas de dólares.Ante esto, el Gobierno se ha visto obligado a restringir la importación de otros productos para financiar la mayor importación energética, afectando al resto del comercio exterior.Este año se estima que las exportaciones sumarán 83.500 millones de dólares, 3,2 por ciento más que en 2012, en tanto las importaciones llegarán a 75 mil millones de dólares, 9,5 por ciento más que el año pasado. Con la mayor necesidad de importación energética y una más importante restricción en sus tenencias de dólares, el Estado estará obligado a seguir frenando las importaciones, a costa de afectar el funcionamiento de la industria, ya que el 80 por ciento de lo que ingresa al país son insumos, partes y bienes de capital necesarios para la actividad productiva. Si el Estado no tuerce la tendencia a la baja de la producción, no sólo seguirá afectando la provisión de energía a empresas y particulares. Empezará a frenar el conjunto de la actividad económica. Pero para eso requiere elevar tarifas, aumentar la inversión pública e incentivar la inversión privada, tres aspectos en los que a la política económica le cuesta avanzar.

12.300 millones de dólares es lo que perdió el país por la mayor importación energética que se viene realizando en los últimos tres años.