En 2013, el cepo sólo se aflojaría un poco para las importaciones
El año próximo el Gobierno relajaría las medidas que traban las compras del exterior. De no hacerlo, aumentaría la presión sobre los precios en un año electoral en el cual se dará gran impulso al consumo. Dante Sica.
Guste o no, y aunque medie cualquier discusión semántica al respecto, el término "cepo cambiario" ya es prácticamente un argentinismo. Uno además muy útil, porque al decir "cepo cambiario" todos sabemos de qué se trata la conversación. Pero lo importante no es cómo vamos a llamar a ese conjunto de medidas que impiden que tanto los argentinos de a pie como los sectores productivos puedan comprar dólares en el mercado oficial, sino qué va a pasar el año que viene con ese instrumento. En principio, se prevé que en 2013 habrá una mayor disponibilidad de divisas para el Gobierno por distintas vías. Pero lo que también se puede avizorar es que esto no hará que aflojen los impedimentos para comprar dólares para su uso en el mercado interno, ni para turismo. Lo que probablemente ocurra es que se haga más permeable el uso de dólares para las importaciones, sobre todo de bienes intermedios que se utilizan en la producción local, porque de esta manera aumentaría la oferta y se aliviarían presiones sobre algunos precios. Esto, además, respondería a una demanda que desde el mismo Gobierno se continuará fogoneado, sobre todo en un año electoral.El mayor margen que tendrá el Gobierno en cuanto a la entrada de divisas el año próximo ocurre porque se conjugan varias circunstancias. En primer lugar, hay menores necesidades financieras en dólares por parte del Estado para cubrir el pago de deudas. A esto se sumarán mayores exportaciones agrícolas por una mejor cosecha en términos de volumen que, además, contarán con los altos precios internacionales que hemos tenido en los últimos tiempos. También, la mejoría en el crecimiento de Brasil permitirá una mayor entrada de dólares por las exportaciones de la industria automotriz. Y, bien sea por efecto de medidas del Gobierno, o porque se agotó la disponibilidad de cajas de seguridad en todo el país, se observa un freno en la salida de depósitos bancarios en dólares.A pesar de contar con esta confluencia de variables a favor para que hayan más divisas a su disposición, el Gobierno no soltará el "cepo cambiario" porque, si bien este instrumento ya superó su sentido de utilidad en materia de política económica (si es que alguna vez la tuvo), se ha convertido en un símbolo ideológico. El "cepo cambiario" es ahora el emblema de la pesificación de la economía argentina. Y, además de eso, la continuidad de este instrumento es absolutamente consecuente con la lógica que han venido siguiendo las decisiones de política económica.Desde el Gobierno nacional se percibe que si se alivia el "cepo cambiario" se beneficiaría a las clases medias quienes rápidamente adquirirían los dólares para ahorro, y retirarían recursos que hoy se destinan a consumo. Cosa que sería cierta, dado el retraso que tiene el valor del dólar oficial en términos reales, lo que lo convierte en el único bien que está barato y garantiza el sostén de su poder adquisitivo. Sin embargo, hay otras clavijas que sí podrían aflojarse un poco. Presionado por el mal clima empresarial, el Gobierno podría tender a levantar el pie del freno que impide la remisión de utilidades. Permitir que las empresas internacionales adquieran divisas para enviar a sus casas matrices mejoraría la relación con los empresarios y favorecería el proceso inversor a futuro.Por otro lado, el Gobierno está dando señales de estar decido a usar una parte de los dólares con los que contará en 2013 para recomponer un poco las reservas del Banco Central (BCRA). Es así porque continuaría utilizando esta herramienta para sostener el tipo de cambio oficial bajo, que es prácticamente la única ancla que le queda para sostener nominalmente los precios internos. Además, con más reservas minimiza el riesgo de crisis de la balanza de pagos.Como vemos, la única luz verde que podría encenderse en el semáforo cambiario que tiene todo en rojo, estaría en la avenida de las importaciones. Más obligado por las circunstancias que convencido desde el punto de vista del llamado modelo económico, el Gobierno relajaría las medidas que impiden las compras en el exterior. De no hacerlo, aumentaría la inflación en un año electoral en cual se dará mucho impulso al consumo. Sin bienes intermedios para producir y sin bienes de capital para aumentar su capacidad instalada, la industria nacional no tendrá posibilidad de contener la presión sobre los precios. Como siempre, en la economía de la Argentina de hoy con "cepo" o como se le quiera llamar, todo termina y comienza con el gran problema irresuelto: la inflación.* Ex secretario de Industria de la Nación y director de Abeceb.com

