El “subibaja” del oro
Para comprender mejor este proceso, debemos considerar que además de los fundamentos de oferta y demanda, los precios de las materias primas guardan relación con el rol de reserva de valor que tienen estos activos financieros ante escenarios de inflación global. Federico Furiase.
La corrección en los precios de las materias primas que se viene dando en los últimos meses, y que se profundizó la semana pasada, va a contramano de un mercado de acciones que sigue batiendo nuevos récords. ¿Por qué razón los precios de las materias primas se bajaron del “tren bala” de los mercados?
Para comprender mejor este proceso, debemos considerar que además de los fundamentos de oferta y demanda, los precios de las materias primas guardan relación con el rol de reserva de valor que tienen estos activos financieros ante escenarios de inflación global.
En efecto, luego del desplome de 2008, los precios de las commodities lideraron la recuperación, como contrapartida del escenario de liquidez global propiciado por los bancos centrales para amortiguar las presiones contractivas, derivadas del proceso de desendeudamiento de bancos y hogares. En algún punto, los mercados descontaron un escenario de aceleración inflacionaria en el mediano plazo a partir de este escenario de híper liquidez. Expectativa que sostenía la suba de los precios de las materias primas en un mundo en el que el dinamismo de la demanda de China también jugaba a favor.
En el caso particular del oro, que además es un activo que ha funcionado como refugio contra escenarios de estrés financiero y devaluación de las monedas, su precio pasó desde una cotización de 760 dólares en octubre de 2008 hasta un pico en torno a los 1.800 en septiembre de 2011, para mantenerse en torno a los 1.650 dólares hasta las últimas semanas, frente a un nivel promedio de 425 dólares desde 1968.
Sin embargo, el escenario de inflación al que se subió el mercado nunca llegó. A pesar de la intervención ilimitada de los bancos centrales, la inflación del mundo desarrollado se mantiene por debajo del dos por ciento anual, mientras la enorme liquidez inyectada permanece en las reservas de los bancos. La combinación de este escenario de inflación acotada, con un mundo desarrollado que sigue recuperándose a paso lento y una economía china que crece a menor ritmo, finalmente gatilló una corrección acentuada de los precios de las materias primas. En el caso del oro, la caída fue más acentuada, el 12 por ciento desde el nivel promedio de diciembre-febrero, producto de una retórica del Banco Central de Chipre que hizo hincapié en una eventual venta de reservas de oro para aumentar la liquidez requerida, con el objetivo de destrabar el salvataje de la Zona Euro. En tanto, la sola posibilidad de que este camino insinuado se extienda al resto de las economías del euro fiscalmente comprometidas gatilló la caída.
Mientras los bancos centrales de Estados Unidos y Japón sigan inundando de liquidez a los mercados y la inflación no sea un riesgo, los bonos del Tesoro norteamericano continuarán siendo activos de refugio por excelencia. En algún momento, cuando la liquidez remanente muerda sobre la inflación, las commodities en general y el oro en particular volverán a ser demandados como reserva de valor.
Todavía falta, mientras tanto, el desacople de los precios de las commodities, frente al optimismo de los mercados, tiene camino por recorrer. En lo que respecta al precio del oro, el accionar de los bancos centrales, que cuentan con un equivalente en toneladas al 19 por ciento de las reservas totales, puede ayudar a suavizar esta dinámica.
*Economista de Estudio Bein & Asociados.

