El que no aprovechó...
Está a la vista que 2011 fue, en general, un buen año para las empresas. Walter Giannoni.
Está a la vista que 2011 fue, en general, un buen año para las empresas. En el período que concluye, la demanda del mercado interno alcanzó niveles francamente alentadores y, como ha ocurrido en esta década de entrevistas, eso se vio reflejado en la contratapa del suplemento Economía & Negocios de boca de los propios protagonistas.Lo interesante fue que ese alto nivel de actividad cruzó por todos los rubros e inclusive llegó a la industria, a las grandes fábricas (como las terminales automotrices o las cementeras), pero también a las pequeñas que se dedican a cuestiones diversas como alimentación, indumentaria, muebles y demás.Cómo se llegó a esto es motivo de otro análisis que merece la pena realizar, sobre todo por las consecuencias en el futuro de la economía. La demanda incentivada artificialmente a través de la inyección de pesos que terminan en inflación, es la observación generalizada que le realizan al "modelo" economistas, empresarios y demás.Este esquema, que ha dado resultados en las ventas diarias del mostrador, va juntando arena debajo del puente y obliga a ejecutar políticas de final incierto, como son la progresiva restricción a las importaciones o la eliminación de los subsidios en la canasta energética, que alguna consecuencia tendrá en el poder adquisitivo de los consumidores.Así como a principios de la década apareció un nuevo fenómeno que modificó sustancialmente la economía argentina –la "santa soja"– ahora hay que ver la incidencia de otras cuestiones que asoman en el horizonte.La crisis financiera internacional y también el contexto político, donde a la asunción de una "súper" presidenta con el 54 por ciento de los votos le emergió un opositor no menos poderoso desde las filas del sindicalismo, forman parte de esto.Pero cuando los contadores realizan los balances, les importa más lo que pasó que lo que vendrá. Y lo que pasó fue bueno.Sin faltarle el respeto a nadie, el que no aprovechó, se embromó.

