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El contexto internacional que viene

La evolución del contexto internacional presenta desafíos importantes para una economía argentina que necesita reabrir la agenda del crédito en pos de financiar el aumento de las importaciones que requiere la puesta en marcha de un proceso de desarrollo con inversión. 

15 de septiembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Federico Furiase*
El contexto internacional que viene

De cara al próximo año, la evolución del contexto internacional presenta desafíos importantes para una economía argentina que necesita reabrir la agenda del crédito en pos de financiar el aumento de las importaciones que requiere la puesta en marcha de un proceso de desarrollo con inversión. En primer lugar, el debate en torno a la estrategia de salida de la Reserva Federal de Estados Unidos frente a la convergencia de ese país hacia un escenario de pleno empleo y estabilidad de precios ha puesto en marcha la transición gradual desde el escenario de tasa cero hacia uno de liquidez selectiva. En este escenario, si bien las tasas de interés en el mundo seguirían siendo bajas, la asignación de la liquidez del mercado hacia los mercados emergentes no será automática, sino que estará más en línea con los fundamentos específicos de cada caso en particular. En segundo lugar, el aumento de la proyección de la cosecha de soja en el hemisferio norte en combinación con perspectivas de "buen clima" y lluvias abundantes en el hemisferio sur, con una incidencia creciente en la determinación del precio internacional de la soja frente al incremento de la participación de Brasil y Argentina, ha derivado en una corrección a la baja en el precio de la soja. Así, la cotización de este producto pasó desde 530 dólares en junio a 390 la tonelada en la actualidad, y los futuros para el próximo año tienen implícita una cotización de 370 dólares. Frente a esta corrección, y proyectando para la campaña 2014/15 un nivel de cosecha similar a la anterior, el ingreso de dólares se comprimiría en 4.500 millones de dólares, agregando una presión adicional a la escasez de divisas.Por último, en Brasil, el endurecimiento del crédito bancario frente al intento de la política de moderar vía aumento de tasas de interés las presiones inflacionarias y revertir la salida de capitales, ha propiciado el estancamiento de la demanda en la economía brasileña. Esto en el marco de la pérdida de competitividad de la industria por el modelo de tipo de cambio atrasado y tasas altas implicó un shock de oferta sobre la actividad. Frente a este contexto, en los primeros ocho meses del año, las exportaciones de autos hacia el país vecino acumularon una caída del 23 por ciento frente al mismo período del año pasado. Si bien en términos de escasez de divisas las menores ventas de autos a Brasil son compensadas por un menor nivel de importaciones dado el mix de devaluación y suba de impuestos en Argentina, la ralentización del crecimiento brasileño implica un menor tirón para la actividad local, y por tanto mayores costos en términos de empleos.Como venimos diciendo, afortunadamente para los mercados emergentes en general y la economía local en particular, la montaña de deuda acumulada por las familias y el sector público de Estados Unidos, así como también el menor grado de utilización de recursos en el mercado de trabajo por el retiro de la generación de "baby boomers" de la oferta de trabajo, sería una razón de peso para que el discurso de la Fed le ponga un "techo" al recorrido ascendente de las tasas de interés. Al mismo tiempo, frente a la continua migración del campo a la ciudad de la población china, la sustitución resultante de la dieta en base a proteína vegetal por una más intensiva en proteína animal seguiría poniendo un "piso" al precio de la soja. Sobre todo en un contexto en el que los bajos inventarios de soja en China deberían empezar a incentivar un ciclo de recomposición de stocks aprovechando los bajos precios.En definitiva, si bien el mundo de tasa cero y soja en 600 dólares la tonelada pareciera haber quedado atrás, el contexto internacional seguiría configurando un escenario propicio para reiniciar una apertura prudente del crédito orientada al desarrollo productivo de los sectores más competitivos. Sobre todo, partiendo de los bajísimos niveles de deuda por el "desendeudamiento forzado" de los últimos años. En este caso, el "tren del desarrollo" sí pasaría dos veces, siempre y cuando el uso del crédito sea utilizado para graduar las correcciones pendientes de precios relativos (dólar y tarifas) que en casi cualquier escenario dejaría el gobierno actual, y que son necesarias para aumentar la tasa de inversión.

*Economista de Estudio Bein & Asociados.