El campo promete un derrame moderado
El productor de soja recibe 10,5% del total de ingresos que genera.
Luego de un año y medio para el olvido, el campo promete tan buena cosecha que el mercado se frota las manos pensando cuántas cosechadoras, camionetas y departamentos venderá en el interior del país. Sin embargo, el productor será moderado, no sólo porque desconfía del Gobierno nacional, sino también porque arrastra deudas y atraso tecnológico.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la producción de granos de la campaña 2009-2010 llegará a 90 millones de toneladas, muy por encima de los 61 millones del ciclo pasado.
Unos 21,9 millones de toneladas corresponden a Córdoba, el 24,3 por ciento del total nacional, según estima el Ieral, de la Fundación Mediterránea.
En esta campaña, la soja aportará entre 50 y 52 millones de toneladas; 15 millones corresponderán a Córdoba, que participa con 28,6 por ciento.
Las proyecciones son prometedoras. Pero no está claro que el productor vuelque grandes sumas al mercado. Lo cierto es que ya no volverán los tiempos en los que compraban de a cinco departamentos por cosecha.
Impuestos y costos. Una de las razones es el avance del Estado nacional en el ingreso del productor. Un estudio de Néstor Roulet, delegado de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez) en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), muestra que el Gobierno se queda con 43 por ciento del ingreso que genera la soja.
Sobre la base de este estudio, se puede proyectar que un productor de 600 hectáreas de soja, considerado "mediano", con un campo propio, luego de la cosecha que se hace entre marzo y mayo, obtendrá ingresos por 571 mil dólares (ver gráfico) y pagará al Estado 246.510 dólares en impuestos.
Pero a su vez, este productor tendrá que abonar 264.600 dólares para cubrir los gastos de implantación y cobertura, los gastos indirectos (cosecha, transporte, comercialización, etc.) y los de infraestructura.
En esto hay que tener en cuenta no sólo que la inflación generó una suba de 20 por ciento en el costo de la cosecha y de 30 por ciento en la tarifa del transporte, sino que además el productor arrastra la pérdida de la magra cosecha del período 2008-2009, que afecta casi 60 por ciento de los costos, según advierte Roulet.
De esta manera, este productor "mediano" obtendrá la nada despreciable suma de 60 mil dólares como ganancia neta.
El problema es que, luego de dos años de frenar inversiones, deberá renovar tecnología y maquinaria lo que, según el especialista, se llevaría poco menos de 40 por ciento de estos ingresos; si a esto se suma el costo de vida de su familia, el excedente no alcanza para mucho.
En este esquema, el gran productor logra mejores ganancias. Sin embargo, en este nivel es más común el alquiler del campo, cuyo valor aumentó este año 14 por ciento respecto a 2009.
"La cosecha de soja dejará para el productor argentino ganancias por 1.962 millones de dólares; de esto, 800 millones se destinarían a tecnología. Alguno seguirá comprando departamentos, pero quedará poco para otras inversiones", recalca Roulet.
Montos importantes. De todas maneras, cabe aclarar que sobre estas cifras no hay un acuerdo total.
Para el Ieral, la producción granaria generará en Córdoba un ingreso bruto de 4.160 millones de dólares. Esto significa que, antes del pago de Ganancias, en manos de los productores quedarán entre 800 y mil millones dólares.
"Parte de este excedente se volcará a pagar deuda y a comprar maquinaria agrícola. Pero la estimación es que habrá mucha compra de departamentos, ya que se esperan épocas turbulentas y la inversión en ladrillos es una alternativa para proteger el ahorro", asegura Juan Manuel Garzón, investigador jefe del Ieral.
Por su parte, Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina (SRA), advierte que el productor actuará con mucha prudencia y no venderá parte de la cosecha, ya que es su resguardo para las próximas temporadas. "El excedente se destinará a tecnología, que es la base de la competitividad del productor argentino", afirma.

