¿El Apocalipsis empieza en Europa?
La pérdida de confianza en los bonos alemanes está indicando que la paciencia del mercado tiene límites y que las chances de una recesión y disrupción financiera europea no son nulas. Federico Furiase.
Después de que el mercado le bajara el pulgar a las economías más pequeñas que abusaron del apalancamiento (Grecia, Irlanda y Portugal) y que la corrida sobre la deuda soberana se extendiera a los "peces gordos" de Italia y España, la crisis empieza a afectar a economías con mayor margen de crecimiento económico y productividad (Bélgica y Francia). Pero los últimos días lo inesperado ocurrió y, después de las palabras amenazantes del ministro de finanzas de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, sobre el tamaño de la deuda alemana, incluso Alemania fue motivo de algunas tensiones. La demanda del mercado no alcanzó para satisfacer la colocación de títulos germanos, con lo que el prestamista de última instancia -el Banco Central Alemán- se tuvo que hacer cargo del remanente para contener la suba del costo de fondeo, que en sólo semanas pasó de 1,7 a 2,2 por ciento.La pérdida de confianza -sólo marginal por ahora- en un activo como los bonos alemanes, que hasta ahora venían funcionando como refugio financiero y una suerte de estabilizador automático de la moneda europea, está indicando que la paciencia del mercado tiene límites y que las chances de un escenario europeo con recaída en recesión y disrupción financieras no son nulas. Sobre todo, en un mundo donde el fondeo de la banca europea se "seca" por la incertidumbre en torno a su exposición a la deuda soberana y donde la variable de ajuste para mantener las posiciones de liquidez y solvencia recae en la liquidación de activos y el recorte del crédito a un sector privado que sigue en proceso de desendeudamiento. Este mecanismo aceita los canales de transmisión contractivos sobre los niveles de actividad, agudizando los desequilibrios fiscales, realimentando las presiones ascendentes sobre los costos de fondeo de los gobiernos y volviendo a gatillar la deflación en la cartera de activos de la banca europea expuesta.¿Es irreversible la situación? Afortunadamente, las herramientas para estabilizar los mercados y financiar las economías con problemas de liquidez aún están a disposición de la política. Sin embargo, ésta sigue eligiendo el camino opuesto. En vez de aumentar la liquidez para tapar el agujero de los bancos y los gobiernos fiscalmente comprometidos, el Banco Central Europeo y Ángela Merkel siguen jugando al riesgo moral, priorizando la escasez de la moneda y la austeridad fiscal. De mantenerse el status quo, esta historia no tiene final feliz. Mientras tanto, la estrategia política europea de ganar tiempo vía intervenciones que llegan tarde y no alcanzan, acerca el escenario recesivo y aumenta el costo de estabilización. Después de todo, la política seguirá emitiendo señales de contención del riesgo sistémico sobre la hora en un mundo donde el tiempo que le queda a las autoridades no es infinito y donde la probabilidad de un evento de crédito está asociada directamente con esa inacción de la política europea.
*Analista de Estudio Bein & Asociados.

