Efectos de las políticas comerciales
Las restricciones a la importación inciden de manera negativa en lo inmediato. Mariana Álvarez.
Desde comienzos de año, las autoridades nacionales pusieron en vigencia nuevas medidas de política externa para restringir las importaciones, sobre todo, de productos que tienen un equivalente en la producción nacional o que podrían ser desarrollados a nivel interno. Entre ellos, las licencias no automáticas y la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI). El comercio externo evidencia una caída en lo que va de 2012, ya sea por las restricciones a las importaciones, por la pérdida de competitividad o por la desaceleración de los países con los cuáles Argentina interactúa. En el primer semestre, según el Indec, las exportaciones en dólares se contrajeron uno por ciento interanual debido, esencialmente, a la baja en las cantidades vendidas. Las importaciones cayeron 5,7 por ciento, con precios en alza y menores volúmenes (alrededor de 10 por ciento). Pero, si analizamos la información desagregada, observamos que las compras de bienes de capital disminuyeron significativamente (21 por ciento), los bienes intermedios, en 6 y las piezas y accesorios para bienes de capital, 4 por ciento. Es particularmente preocupante que las restricciones impuestas incidan en mayor proporción sobre los bienes de capital, pues esto impacta directamente en la producción futura, limitando las posibilidades de incrementar la cantidad ofrecida. Además, retrasa la productividad y hace cada vez menos competitiva a la producción local. El sector industrial argentino adolece, en general, de una clara dependencia del exterior para adquirir insumos y bienes de capital para alcanzar estándares de calidad y competitividad. Por eso, estas políticas restrictivas, aún cuando pueden impulsar la sustitución de importaciones en un mediano y largo plazo, inciden de manera negativa en lo inmediato. Esto puede repercutir negativamente en las exportaciones, debido a la escasez y el encarecimiento de insumos para la producción de bienes exportables y a represalias de los países afectados por estas medidas. La defensa de la industria nacional debe orientarse bajo políticas específicas y aplicadas gradualmente, que apoyen al crecimiento sustentable de la producción con condiciones de competitividad e igualdad para todos los sectores. Si son tomadas de manera discrecional, si se generan demoras en el otorgamiento de los permisos o si existe incertidumbre por reglas poco claras, ello podría devenir en obstáculos, trabas y reclamos por parte de nuestros socios comerciales y afectar negativamente las decisiones de inversión.

